Análisis en profundidad

Los principios del movimiento en branding

Esteban Zamora
04 Ene 2021 · 3 min read

Los principios del movimiento en branding

“Una imagen vale más que mil palabras”.

Esta frase se atribuye al dramaturgo y poeta noruego Henrik Ibsen unas décadas después de crear la primera fotografía, por la cantidad de información que puede aportar una imagen en comparación a una descripción textual. Creo que la frase escrita por Henrik Ibsen puede tener un nivel superior en cuanto a la compresión de datos que puede comunicar. Este siguiente nivel serían las piezas de video o animadas.

En los últimos años se han estado integrando en los manuales y estrategias de marca los motion graphics como un eje importante para desarrollar la marca. Existen numerosas variables y con la modificación de una de ellas, puede cambiar por completo la capacidad comunicativa de la pieza de un video. Por eso, en este post quiero descifrar las variables que dan personalidad a un motion y las sensaciones que estos pueden llegar a transmitir.

Timing

Está relacionado con la velocidad de la acción de un elemento o escena dentro de la animación. Con la variable de la velocidad, se puede transmitir calma o elegancia con una baja velocidad para destacar y dar protagonismo a un elemento o flexibilidad, viveza o futurismo con un timing rápido. Con un timing rápido se busca atraer el ojo del receptor con diversos estímulos pero no centrar la atención en algún elemento concreto.

Ritmo

Esta variable está asociada con la aparición de los elementos en pantalla y la relación de ellos, mediante elementos repetitivos o que siguen cierto orden. Elegir el momento de aparición de los elementos en los frames exactos, ayuda a enfatizar la acción y el mensaje. Suele acompañarse este ritmo visual con algún elemento sonoro ya sea con algún sonido o canción.

Curvas

Con curvas me refiero a que un elemento siempre que empieza su movimiento, tiene una aceleración y esta se puede representar mediante una curva. Hay tres tipos de curvas principales:
 
La primera y más básica, es que no cuente con una aceleración y que la curva sea “plana”. Es interesante utilizarla en “loops” y movimientos repetitivos que no distraigan en la escena al ser una acción “continua”. 

El segundo tipo de aceleración cuenta con que la parte alta de la curva esté al principio y baje hasta el final de la acción. Con este movimiento podemos transmitir inmediatez, velocidad o espontaneidad

Por último, en el tercer tipo de curva, el punto más alto se encuentra al final de la acción. Con este tipo de curva podemos conseguir un movimiento más natural y orgánico a los ojos del espectador. 

Física

Los objetos en el mundo real suelen obedecer a unas leyes físicas como la gravedad o las de la termodinámica. Es importante que en la animación intentemos replicar esas leyes físicas de la realidad. Por ejemplo, si una pelota cae desde cierta altura, esta tiene que rebotar hasta cierta altura. Si somos más experimentados, podemos crear unas leyes físicas propias para crear un movimiento coherente en el espacio de la animación. Por ejemplo, si queremos transmitir calma, la caída de la pelota que hemos mencionado antes, sería más lenta y el rebote sería más suave o incluso plantearnos que la pelota flote.  

Movimientos complementarios

Para desarrollar un motion, normalmente vamos a centrar la acción en un elemento que va a guiar nuestra atención pero es igual de importante crear otros elementos secundarios. Estos elementos ayudan a complementar la acción y enriquecer la animación pero estas no deben destacar sobre la animación principal.

Puesta en escena

Es el momento de unir todas las variables mencionadas anteriormente y medir en qué momento utilizarlas y cómo utilizarlas. Una variable por sí sola y estando bien pensada puede dar un buen motion para branding pero la combinación de varias, es lo que hace que la animación sea interesante y diferenciable, capaz de destacarse en este mundo de imágenes en movimiento.

Todas estas variables se pueden extrapolar a diversos puntos de contacto del usuario con la marca, ya sea en anuncios, cortinillas de TV, animaciones dentro de interfaces o videos en redes sociales por ejemplo. Las empresas cada vez son más conscientes de la importancia del motion en sus marcas, llegando en algunos casos a crear sus propias guías recopilando sus curvas características o definiendo como deben aparecer los elementos en pantalla.

Para concluir, me gustaría volver a la frase de Henrik Ibsen al inicio de este artículo y proponer una versión actualizada de su frase como “Un motion vale más que mil imágenes”. El poder de un vídeo es innegable.

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