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Publicado el 20/04/2019 - Actualizado al 01/02/2024 · 6 min read

A la hora de analizar trabajos de branding, el tema de las retículas siempre ha causado cierta controversia. Muchos diseñadores señalan (con razón) que muchas retículas se crean por puro ‘postureo’, y lo cierto es que a veces es así, pero otras veces estas guías resultan especialmente útiles. Para intentar aclarar un poco el asunto, he querido desglosar algunas verdades y mentiras al respecto:

1. No es obligatorio crear una retícula para diseñar un logo, pero en muchos casos ayuda


No todos los logos han sido diseñados con retículas, ni mucho menos. La retícula era especialmente necesaria cuando no existían los ordenadores, pero hoy en día disponemos de herramientas digitales que nos facilitan la creación de elementos proporcionados sin necesidad de trazar una retícula real previamente. Digamos que si quieres diseñar tres rectángulos iguales y espaciarlos con una distancia exactamente similar entre ellos, puedes hacerlo con las herramientas de Illustrator, sin necesidad de trazar una retícula. Esto aplicaría a muchas de las decisiones que se toman durante el diseño de un logo.

Las retículas eran especialmente útiles en la era pre-digital

Pero sí es cierto que la retícula nos puede ayudar a trabajar, sobre todo en una fase posterior al bocetado. Después de dibujar, bosquejar, sentirnos libres con el lápiz o con el ratón, podemos dar con una serie de direcciones concretas que nos resultan interesantes, y podemos intentar estructurarlas posteriormente sobre una retícula. Esto nos puede ayudar a alinear elementos, disponerlos de forma armónica, buscar simetrías, igualar grosores…

En el caso de la ciudad de Amsterdam, por ejemplo, es especialmente útil para simplemente pautar separaciones entre elementos y variaciones de tamaño.

El siguiente caso, de Dr. Bronners, es interesante porque se ha diseñado una retícula que permite distrubuir las estrellas de forma que parece aleatoria pero es bastante armónica.

El caso de Riot Games muestra muy bien cómo una retícula puede ayudarnos a coordinar las angulaciones de distintos elementos para que estén unificados.

También es especialmente útil para igualar grosores y espacios, como en el caso siguiente.

2. Una retícula no tiene que ser compleja


Es importante entender que no hay una sola forma de hacer una retícula. Retícula es cualquier estructura básica que te ayude a disponer elementos de un diseño, y esta retícula puede ser tan sencilla como tú consideres.

Algunos diseñadores tienden a buscar retículas excesivamente complejas, pensando que así les será más fácil buscar armonía entre los elementos, pero hay veces que sólo necesitamos unas guías muy básicas, algunos recuadros o algunos ángulos y poco más. El caso de Slack muestra cómo solo se necesitaba una retícula básica para asegurar la geometría de los elementos.

3. Sí, muchísimas retículas se añaden al final para impresionar al cliente o para explicar aspectos del diseño


Lo que está claro es que muchísimos diseñadores añaden la retícula al finalizar para dar una imagen de meticulosidad de cara al cliente o a los lectores de blogs como este, cuando realmente no han necesitado estas guías durante el proceso de diseño. Esto no es necesariamente malo, pero puede resultar ridículo si se percibe demasiado impostada, como en el caso siguiente.

Por otro lado, debemos entender que muchas retículas se crean exclusivamente para explicar un diseño, no para crearlo. Si vemos el ejemplo siguiente, veremos que lo que se trata de mostrar es simplemente el hecho de que el círculo ha sido importante en la creación de todos los elementos del diseño, pero no quiere decir que partiesen de una retícula con círculos para trazar encima el diseño. De hecho cada círculo tiene un tamaño diferente.

4. Sí, muchas retículas se sobre-racionalizan


Personalmente, creo que es comprensible que en sus presentaciones o casos de estudio un diseñador quiera dar una imagen de minuciosidad y maestría, pero sobrepasarse resulta ridículo. Nadie trabaja sobre tantos patrones geométricos. El caso de Yahoo fue bastante sonado ya que intentaban argumentar numerosos detalles sobre un logo que no era demasiado complejo ni precisaba de tantas explicaciones.

Hay otros casos, como el de este diseñador que muestra todos los detalles geométricos de sus diseños, llegando a niveles absurdos.

5. Cuidado, algunas retículas parecen exponer defectos


En algunos casos, la necesidad de dibujar retículas puede dejar en evidencia algunos aspectos que parecen fallos, aunque no lo sean. En el caso que se expone a continuación, vemos que el símbolo parece no seguir las líneas  del círculo grande. En realidad no hay nada de malo en que el diseño no encaje en el círculo, pero al dibujar la retícula, el espectador puede pensar que no se ha diseñado con la suficiente precisión. Lo mismo ocurre con las líneas «paralelas» que vemos en el símbolo. En realidad no son paralelas, hay cierta desviación en ellas, y no pasa nada porque no lo sean, pero visto sobre la retícula pudiera parecer un fallo del diseñador. Personalmente, creo que esta retícula no debería haberse mostrado en el caso de estudio.

6. No hay que dar más importancia de la cuenta a supuestas proporciones mágicas


Quizás una de las falsedades más extendidas sobre este tema es la idea de que existen proporciones místicas cuyo uso puede garantizar el éxito de nuestro diseño. La llamada “proporción áurea” (o Número Áureo, o Divina Proporción, entre otras denominaciones), es una curiosa relación matemática presente en la naturaleza: en las nervaduras de las hojas, en el caparazón de moluscos… que ha fascinado desde hace siglos al ser humano, que lo ha considerado un indicador de la perfección y la estética. Esta fascinación y mitificación continúa viva en nuestros días, y es precisamente en el diseño de logotipos donde encontramos grandes ejemplos de ello. Creyendo que la proporción áurea ayudará a crear diseños estéticamente más agradables, muchos creativos han optado por aplicar esta relación a la construcción de sus logotipos, como en el caso siguiente.

Pero esto es más creencia que ciencia. Los diseñadores siempre tratamos de buscar la forma de justificar nuestras decisiones, ya que nos encontramos en un terreno muy subjetivo, el de lo estético, y necesitamos argumentar nuestro trabajo de la mejor manera para poder venderlo. Por eso surge la necesidad de esgrimir la proporción áurea como un racional válido, pero no lo es.

De hecho, muchos tratan de justificar la existencia de proporción áurea en los diseños más famosos, pero esto no deja de ser fake news. Si comprobamos estas relaciones en illustrator nos daremos cuenta de que no son reales. Las formas se han forzado para que parezca que todo encaja en una armonía mágica.

La proporción áurea nos puede ser útil como punto de partida para algún diseño o para trazar ciertas retículas, pero no por ceñirnos a ella nuestro diseño será mágicamente seductor.

7. A veces la retícula no asegura la armonía y hay que saltársela


A veces las retículas no nos aseguran la armonía de nuestro diseño. Un caso perfecto es el de Google. Quizás el diseño comenzó trazándose sobre una retícula, pero luego se hizo necesario realizar ajustes ópticos para que el resultado fuera realmente percibido con armonía. Explicábamos este y otros ejemplos en este artículo.

8. Otras veces, la retícula sí sirve para vertebrar perfectamente el logo


Cada diseño es un mundo y cada diseño exige unos requerimientos distintos. Hay diseños que necesitan ceñirse estrictamente a la retícula, como en el caso de Cabify. La retícula se diseñó expresamente para conseguir un símbolo equilibrado y limpio y el resultado funcionaba, no hacían falta ajustes ópticos.

Ocurre lo mismo en el caso siguiente, donde las propias características del diseño (de estilo cuadriculado y digital) te piden que se ajuste fielmente a la retícula.

9. Pero la retícula no siempre es necesaria


Pero como decía al principio, no es necesario trabajar sobre una retícula. El mejor ejemplo lo encontramos en las marcas basadas en trazos artísticos, formas orgánicas, ilustraciones, efectos visuales, o desórdenes intencionados. Ninguna retícula dirige el diseño en estos casos. Sí que se podrían establecer retículas básicas para estructurar la parte tipográfica, para marcar el área de respeto o para pautar la separación del texto y el símbolo.

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