Publicado el 25/06/2015 - Actualizado al 23/07/2024 · 1 min read
La nueva marca es una simplificación de su anterior imagen, inspirada directamente en los esquemas heliocentristas de las teorías de Copérnico, donde veíamos al sol en el centro de las órbitas planetarias.
Uno de los aspectos más novedosos de la nueva marca es que el pequeño planeta representado en el símbolo orbita realmente alrededor del sol central, e incluso cambia de color, creando diferentes versiones del logo para identificar las distintas facultades.
Esto ayuda a crear una arquitectura de marca bien organizada – imagen inferior – (puedes pulsar en la imagen para ampliarla).
Nicolás Copérnico, el astrónomo renacentista que formuló la teoría heliocéntrica del Sistema Solar, da nombre a una de las universidades más grandes de Polonia.
La Universidad Nicolás Copérnico nació en 1945 y en la actualidad cuenta con 17 facultades, más de 31.000 estudiantes y 4.300 empleados.

Aprovechando la celebración de su 70 aniversario, la Universidad ha presentado un rediseño de su marca, llevado a cabo por el diseñador polaco Szymon Salinski.

Antes

Después
Con la introducción de esta nueva identidad visual, la Universidad dispondrá por primera vez en su historia de una marca corporativa uniforme.
La nueva marca es una simplificación de su anterior imagen, inspirada directamente en los esquemas heliocentristas de las teorías de Copérnico, donde veíamos al sol en el centro de las órbitas planetarias.


Uno de los aspectos más novedosos de la nueva marca es que el pequeño planeta representado en el símbolo orbita realmente alrededor del sol central, e incluso cambia de color, creando diferentes versiones del logo para identificar las distintas facultades.
Esto ayuda a crear una arquitectura de marca bien organizada – imagen inferior – (puedes pulsar en la imagen para ampliarla).

De la nueva marca es interesante su intención de simplificar y ordenar la arquitectura, pero el resultado es gráficamente tosco. El exceso de abstracción ha dado lugar a un círculo que llama la atención pero que sugiere poco. Como sello, es contundente, pero no es especialmente distintivo ni atractivo.
La dinámica del planeta que gira generando variantes del logo es interesante desde un punto de vista conceptual, haciendo que la esencia de la marca cobre vida de alguna manera en la aplicación de la misma.

Pero quizás lo que más se echa en falta es la existencia de un universo visual coherente. En las distintas aplicaciones vemos sistemas distintos, desde indianas creadas a partir del logo (interior del sobre de la imagen superior) hasta tramas líneas concéntricas de colores o puntos de distinta opacidad (imágenes inferiores).
Y a pesar de esta variedad de elementos gráficos, las piezas de comunicación se componen con excesiva simpleza, con composiciones planas y sin personalidad.









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