Publicado el 21/05/2013 - Actualizado al 13/12/2023 · 2 min read
En los alrededores del siglo X, el príncipe Rahvalod (o Rogvolod), de origen vikingo, gobernó un territorio conocido como Principado de Polatsk, al que pertenecía la zona que ocupa la actual ciudad de Minsk. Estas primeras referencias históricas de la ciudad datan del siglo XI (1067). Minsk es la capital de Bielorrusia y además es la ciudad más grande del país, encontrándose situada en el centro geográfico de éste.

Pese a ser muy longeva y tener una historia marcada por vikingos, lituanos, rusos y comunismo, la ciudad no conserva caracteres hereditarios ni representativos de su historia. De hecho por lo que se conoce Minsk es por su gente, más concretamente por su formación académica.

Se trata de una ciudad moderna y dinámica, que es el mayor centro de transporte y logístico de Bielorrusia, pero sobre todo es el centro cultural y científico del país, con altos niveles de educación. No en vano, es una ciudad llena de ingenieros, lo que ha dado lugar a la proliferación de empresas de software, informática y nuevas tecnologías.

Conscientes de esa ausencia de una identidad y tradición propias y del reclamo para nuevos cerebros, el Comité Ejecutivo de la Ciudad ha decidido trabajar una nueva identidad mejore el reconocimiento internacional de Minsk para atraer inversión extranjera, visitantes y jóvenes talentos. Y así ayudar a los residentes a desarrollar una cultura.
Todo esto se refleja en el posicionamiento desarrollado durante un año por el estudio Instid (https://instid.org/): “Piensa en Minsk”. En definitiva, trata de mostrar a Minsk como una ciudad de la inteligencia y da un mensaje claro a los inversores extranjeros, turistas y talentos de que quiere convertirse en un nuevo lugar de crecimiento de la economía mundial… un Palo Alto en Bielorrusia.

¿Cómo han plasmado todo esto?, creando una identidad que prescinde en la mayoría de sus aplicaciones de una marca gráfica. La propia identidad reside en un universo gráfico de líneas azules y blancas, entendidas como adalid del pensamiento abstracto y del intelecto, expresados de forma flexible y eficaz.

En palabras del propio estudio Instid: “Dada la ausencia de símbolos comunes de la ciudad en la actualidad, hemos decidido no crear un símbolo gráfico decorativo definido. Más bien, hemos creado una plataforma para fomentar y canalizar la energía creativa de los residentes de Minsk definiendo el estilo visual Minsk. En otras palabras, hemos diseñado una trama de rayas azules y blancas de igual ancho como única imagen de la ciudad, e invitamos a los habitantes de Minsk, empresas y organismos públicos de interpretar y utilizarlos”.

Pues así, de primeras… me encanta la idea: una marca ciudad sin marca. Conceptualmente me parece brillante, es el típico ejercicio que a cualquier diseñador nos encantaría firmar no solo por el thinking que hay detrás, sino por la belleza plástica del look&feel. Creo que sería redondo si la trama surgiera de algún elemento tangible de la ciudad, me invento: un adorno vikingo de algún yacimiento o algo parecido. Salvo ese detalle, creo que es un ejercicio de sobresaliente.













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