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Manolo Prieto, autor del toro de Osborne y pionero de la gráfica publicitaria

05/05/21
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Quizás, si preguntamos al público en general, ¿quién es Manolo Prieto?, posiblemente la respuesta sea desconocida. A lo sumo, es más fácil que en su cabeza intenten buscar la figura de un cantaor de flamenco, un ciclista o un futbolista famoso. Sin embargo, también es muy probable que si a ese mismo público le mostramos la imagen del toro de Osborne, inmediatamente su cara quede iluminada con un sinfín de recuerdos. 

El toro de Osborne es el símbolo que, durante décadas, nos viene acompañando a distintas generaciones. Su autor fue Manolo Prieto, un maestro del diseño. Este pionero de la gráfica publicitaria en España firmó innumerables anuncios y carteles. 

También destacó como ilustrador y diseñador de portadas de libros. Su versatilidad era total, cultivando múltiples facetas como diseñador, director de arte, pintor y escultor de medallas. 

Pionero de la gráfica publicitaria

El legado que dejó en su larga carrera es inmenso. Su historia se remonta a principios del siglo pasado. Manolo Prieto nació en Cádiz en 1912, pero pronto su vocación artística le llevó a trasladarse a Madrid, donde se instaló con tan solo 18 años con la intención de ser pintor y dar forma al oficio de cartelista. 

Estudió en profundidad el trabajo de otros grandes maestros del cartel como Renau, Segrelles, Penagos, José Caballero, Salvador Bartolozzi, Enric Crous y Ramón Roqueta, entre otros, que ya habían sentado las bases en las décadas previas. Y a mediados de los años 30, Manolo Prieto ya figuraba entre los círculos de esta élite de artistas gráficos. De ellos bebió el estilo, en ocasiones influenciado por las vanguardias y lo depuró hasta dar con el suyo propio, cada vez más sintético. 

En 1932 entró en la agencia Publicitas. En esa época también conoció a Emeterio Melendreras, quien más tarde sería el editor de la revista Arte Comercial. Así, entre 1942 y 1956, diseñó cada semana la portada de los títulos de la colección Novelas y Cuentos. 

Entretanto, en 1947 entró en la agencia Azor, donde consolidó su carrera como director artístico. De ese periodo destaca su producción de carteles publicitarios, así como anuncios originales de prensa. 

Los temas de los anuncios eran muy variados: teatro, zarzuelas, loterías, fiestas de San Isidro y muy en especial el cartel taurino… Si bien, fue el toro de Osborne, el que supuso un punto de inflexión en su carrera. 

El toro de Osborne, la punta de lanza de un gran legado

Es muy probable que cuando Manolo Prieto bocetara sus formas desconociera las dimensiones que su diseño alcanzaría a posteriori. 

Las gigantescas vallas publicitarias del toro de Osborne que podíamos divisar estratégicamente en el paisaje de las carreteras de la geografía española fueron durante décadas el atrezzo perfecto de la road movie de nuestras vidas. En los largos trayectos de vacaciones, cuando no había tablets, consolas, ni pelis, con las que distraer a los niños, era un ejercicio frecuente otear por la ventanilla del coche hacia el horizonte para buscar y descubrir cuándo asomaban los cuernos del toro; él era un punto de referencia para saber en qué etapa del trayecto nos encontrábamos.  

Popularmente conocido como el toro de las carreteras, el toro de Osborne fue gestado en el periodo en el que Manolo Prieto era director de arte en Azor. El proyecto llegó a sus manos en 1954, cuando Osborne encargó a la agencia una campaña para la promoción del brandy Veterano. En breve nacerían los primeros bocetos. 

Un dato curioso. Este primer boceto fue rechazado por la marca, que tildaba el trabajo como más propio de una ganadería que de una destilería de brandy. Sin embargo, Manolo Prieto tenía plena confianza en este proyecto, por lo que llegó a desplazarse hasta El Puerto de Santa María —su ciudad natal y también sede de Osborne— para defenderlo a toda costa. Finalmente lo consiguió. A partir de ahí, nacía el símbolo. 

No será hasta mayo de 1957 cuando se coloca la primera valla con el toro Osborne en las carreteras españolas. Este primer experimento se ubicó en el kilómetro 55 de la carretera de Madrid-Burgos. El éxito de la figura imponente del toro empezó y, poco a poco, las carreteras españolas se vieron rodeadas por más de 500 ejemplares de estas siluetas del toro de lidia, primero en cartón y posteriormente en chapa metálica. Las vallas publicitarias llegaron hasta puntos tan remotos como Guinea y Sahara. 

El toro fue evolucionando y perfeccionando. Primero los cuernos eran blancos, luego cambió la cola, y también la rotulación de la marca sufrió diferentes adaptaciones. Un dato: en el negativo de la cola se quedaba en azul para camuflar con el azul del cielo. 

A raíz de la Ley General de Carreteras, en 1988, hubo que retirar la publicidad de Osborne.  Tras numerosas peticiones para no eliminarlo como símbolo, finalmente el toro de Manolo Prieto fue indultado, manteniendo simplemente la silueta en negro. 

El toro de Manolo Prieto se mantiene como un icono de la marca Osborne y un símbolo que pertenece al imaginario colectivo del país. De hecho, si bien la marca Osborne ha sido fruto de diferentes actualizaciones —la más reciente este pasado 2020 de la mano de Baud—, el toro permanece presente. De hecho, el toro de Manolo Prieto ha sido nombrada imagen española del siglo XX.