Publicado el 17/06/2013 - Actualizado al 13/12/2023 · 1 min read
Moleskine es una empresa italiana mundialmente conocida por sus populares cuadernos Moleskine, unas libretas cuyas cubiertas están revestidas de una tela llamada precisamente moleskin. También es característica la banda elastica que permite dejar cerrada la libreta. Son especialmente populares en profesiones creativas como diseño, ilustración, arquitectura… Imagino que la mayoría de los lectores de este magazine no necesitan mayor presentación.

Esta famosa marca acaba de presentar un rediseño de su imagen que consiste básicamente en la adición de un símbolo a su logotipo. El proyecto ha sido realizado por la consultora A+G Achilli Ghizzardi Associati (www.agdesign.it/), con sede en Milán.

El nuevo símbolo se compone de nueve módulos que conforman un cuadrado. El primer módulo es la “M” inicial de Moleskine y los otros 8 forman una ventana flexible que puede mostrar cualquier color o imagen de fondo.
La tipografía del logotipo también ha sido ligeramente retocada, con unas curvas más pronunciadas.
La letra M del logotipo se convierte en el nuevo eje de la identidad, jugando un papel protagonista en este nuevo símbolo.

Según la compañía, este nuevo símbolo se ha añadido para ayudar a unificar la variedad de oferta de Moleskine, que ahora incluye apps, gafas, lámparas, bolígrafos, fundas, atriles, bolsas, y por supuesto, el famoso bloc de notas.

¿Era necesario añadir un símbolo a este logotipo? ¿Era necesario jugar a algo tan vulgar como los “logos ventana” a través de los que vemos “la variedad de oferta”? Moleskine es una marca con una percepción muy positiva por parte de un público muy fiel, y sobretodo, tiene muchísimos elementos asentados que generan un alto recuerdo de marca, como la textura de sus tapas, la forma de su hojas, su particular goma elástica, su nombre… Añadir un nuevo elemento a este universo parece bastante gratuito.

Pero dejando a un lado lo apropiado o inapropiado de este movimiento por parte de Moleskine, nos encontramos con un símbolo bastante sobrio, que no desentona con la línea limpia y profesional de la marca. La pequeña “M” presente en el dibujo resulta algo redundante, incluso prescindible, sobretodo a tamaños pequeños donde pierde casi todo su sentido.
Me parece especialmente interesante el retoque tipográfico del logotipo. Los nuevos remates curvos relajan la composición y generan una curiosa elegancia. Una lástima que su protagonismo quede eclipsado por la aparición de este símbolo inoportuno.




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