Publicado el 09/07/2013 - Actualizado al 13/12/2023 · 1 min read
Fundado en 1965, el Leeds College of Music es la mayor escuela de música del Reino Unido. Con más de 2000 estudiantes, esta institución es conocida por su liderazgo en la enseñanza del Jazz; de hecho, fue la primera escuela de toda Europa en ofrecer la licenciatura de Jazz.

Hoy, esta escuela presenta una nueva identidad visual creada por la consultora inglesa Precedent (precedent.co.uk). Es nueva imagen, nos presenta un diseño digitalmente cambiante, que puede ser personalizado por el personal y los estudiantes de la escuela.

Conceptualmente, la nueva identidad se basa en una combinación de distintas ondas de sonido procedentes de diferentes tipos de música.
Precedent contó con la diseñadora digital Karsten Schmidt (https://toxi.co.uk/), que desarrolló un software que permitía otorgar a las ondas de sonido una materialización visual, creando animaciones que compondrían los futuros logotipos.


Los estudiantes, profesores y empleados de la escuela pueden utilizar este software para crear visualizaciones de sus propias creaciones musicales, obteniendo su firma personal dentro de esta identidad de marca.



La imagen creada por Precedent resulta muy futurista, quizás en exceso, sobretodo porque olvida todo el encanto clásico de la música. Las ondas psicodélicas nos hacen olvidar las partituras, las corcheas, las cuerdas o las teclas para hablarnos de música digital, animaciones de Windows Media Player, sesiones de DJ, filtros de sonido y pistas de audio.
Analizando este caso me vienen a la mente otros proyectos reseñados en este blog y de temática similar, como la imagen creada por Landor para la “Australian Youth Orchestra” (ver aquí), o la identidad para Rítmia y su musicoterapia (ver aquí). Ambas utilizaban también una representación gráfica de las ondas de sonido para crear un universo visual. Sin embargo, ninguna de estas dos marcas cruzaba este límite de lo psicodélico y digital de manera tan atrevida.
El caso que hoy nos ocupa es sin duda un trabajo visualmente llamativo y con una idea de personalización muy interesante, pero al final, lo importante es la sensación que nos evoca la marca con respecto a la institución a la que representa, y en este caso nos deja un sabor de boca algo extraño. ¿Soy yo o los banners con los chicos tocando instrumentos parecen flyers de fiestas electrónicas? En cualquier caso, sea o no apropiado para la institución, reconozco que el diseño es impecable, desde los aspectos tipográficos hasta la explotación de la figura digital abstracta en los distintos soportes.



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