Publicado el 21/05/2014 - Actualizado al 20/06/2024 · 1 min read
Un caballo azul forma parte del logotipo de Visitlex, siendo la imagen de marca de la ciudad de Lexington
¿Puede un logo ser una foto, o en este caso, un cuadro? Sin iconizar, ni siluetear, ni ilustrar… En teoría este planteamiento podría salirse de lo que acostumbramos a entender como logotipo en su concepto clásico, pero cada vez más a menudo observamos casos que nos hacen replantearnos los esquemas del diseño corporativo.
Hoy nos enfrentamos a uno de estos casos. Una oportunidad excelente para debatir sobre la supuesta necesidad de mantener la tradicional iconicidad y síntesis en el diseño de logotipos.

La ciudad de Lexington, en Estado Unidos, es conocida como la “capital mundial de los caballos”. Se trata de una mediana población de unos 500.000 habitantes con una histórica tradición en la cría de caballos de carrera y pura sangre.

Para entender correctamente este rediseño tenemos que remontarnos a 2009, año en el que la consultora Pentagram (www.pentagram.com) diseñó una marca para Lexington con un caballo azul como protagonista. Este caballo fue bautizado como Big Lex y se inspiraba en un famoso cuadro del siglo XIX de un artista local, Edward Troye.


Este año, Lexington ha decidido evolucionar esta marca turística con el objetivo de potenciar aún más la promoción exterior de la ciudad y para ello ha contado con el estudio BLDG (https://bldgrefuge.com/), que ha dotado de un nuevo aspecto a Big Lex, ha enriquecido el sistema visual de la marca y la ha rebautizado con un denominativo más directo: VisitLex.

El proyecto parte ya de una idea de Pentagram que era muy potente: el caballo, símbolo inequívoco del municipio, tintado del azul, color histórico de la ciudad.
Pero el nuevo aspecto en volumen de esta mascota, así como el enriquecimiento de todo el sistema visual de la identidad, hacen que la marca alcance su máximo esplendor en esta nueva etapa.
El realismo del caballo mezclado con el surrealismo de su color, lo convierte en un icono tremendamente original, y muy susceptible de quedarse en nuestra mente con facilidad.
Las tipografías de corte clásico utilizadas en la comunicación, así como las diferentes tramas ornamentales que se han creado, completan un universo elegante y fuertemente cohesionado, que no deja indiferente.

Las nuevas técnicas de diseño e implementación han ampliado los límites del diseño corporativo y ahora las imágenes hiperrealistas se convierten en una nueva opción a la hora de plantearnos la creación de un logotipo. Como ya ocurriese con otras marcas como las de los Museos Marítimos Británicos (puedes verlo aquí), Lexington olvida los viejos esquemas y apuesta por esta nueva opción, muy literal, compleja en el detalle, pero muy sencilla en su concepto. El resultado es toda una lección de innovación y eficacia.






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