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Feliz Día Internacional del Diseño #IDD2021

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27 Abr 2021 · 5 min read

Hoy 27 de abril es el Día Internacional del Diseño (#IDD2021), también conocido como el Día Mundial del Diseño de la Comunicación. Impulsado por Ico-D —anteriormente Icograda, International Council of Graphic Design Associations—, esta celebración es una oportunidad para reconocer el valor del diseño y su capacidad para efectuar cambios con impacto positivo en la sociedad.  

En Brandemia nos unimos a la celebración y al análisis. Para ello hemos invitado a 4 reconocidos profesionales a participar con su punto de vista. Así, hoy contamos con las voces de Verónica Fuerte, fundadora y directora creativa de Hey Studio, Pablo Rubio, CEO y fundador de Erretres, Luciana Pigati, manager director en Brandlab, y Josep Maria Mir, senior creative advisor de Summa. 

Bajo el lema elegido por Ico-D: Diseño para todos y cada uno, a ellos les trasladamos las siguientes preguntas: 
¿Puede influir el diseño en el bienestar y el desarrollo de las personas?
¿Es posible un acceso justo y equitativo al diseño?
¿Cómo construir a través del diseño un mundo mejor, más inclusivo y más justo? 


¿Puede influir el diseño en el bienestar y el desarrollo de las personas?

“El diseño está en todos los ámbitos de nuestra vida y en todas las edades”, explica Verónica Fuerte, fundadora y directora creativa de Hey, en Barcelona. “Creo que el diseño es fundamental y decisivo para que nuestras vidas sean mejores. Y depende de qué diseño uses o compres, pueden cambiar las cosas”. Y es más, para Verònica, de lo que no hay duda es que “el mejor diseño es el invisible; el que sin darte cuenta, hace que tu vida sea mejor”, asegura.  

Otra perspectiva es la que ofrece Josep Maria Mir, fundador y director creativo en Summa. Para Mir, además del diseñador, para alcanzar ese bienestar y el desarrollo de las personas hay que tener presente otro elemento clave: el cliente que promueve el encargo

En este sentido, Josep Maria apunta que el diseño “puede contribuir al desarrollo y bienestar de las personas en ámbitos como la usabilidad, la enseñanza, la comunicación, sin duda, e incluso la señalética. Pero siempre, dejando claro, que esto no puede suceder si detrás del diseñador o del diseño gráfico no hay un promotor o un cliente”. 

Luciana Pigati, manager director en Brandlab, pone el foco en la capacidad transformadora. “El diseño, más allá de la estética, es un motor con una capacidad tremenda para impulsar transformaciones constantes en la vida de la gente y su realidad”.  
 
Un punto en el que coincide Pablo Rubio, fundador de Erretres: “En los últimos años, el diseño ha pasado de ser tan solo una mera disciplina casi estética o funcional que añadía valor al final de la cadena, a ser considerado como un proceso mucho más complejo donde las capacidades del diseñador se integran desde el principio en el reto. Eso hace que el poder transformador del diseño, a la hora de generar bienestar, se haya multiplicado”.
 
Todo ello sin perder de vista los elementos culturales y sociales. “La historia y el tiempo nos han mostrado la manera en que artistas, culturas, países desarrollados y marcas líderes, a través del diseño, han entendido cómo influenciar e impactar la realidad en la que vivimos”, explica Luciana Pigati. “Y de esta manera, impulsar ese desarrollo constante en mejores entornos, mejores condiciones de vida, mejores herramientas y mejores posibilidades para el futuro”.

¿Es posible un acceso justo y equitativo al diseño? 

Para Verònica Fuerte, “el diseño es un ingrediente más para construir este mundo mejor, de los muchos ingredientes que hay en el mundo. Por otro lado, también depende de quién use y cómo use el diseño, porque hay diseños buenos y malos”, dice. “Y además está quién lo diseña. Porque quién está detrás, qué empresa hay detrás, también te está dando un mensaje, y te indica qué autenticidad tiene”. 

Pablo Rubio ve que en cierto modo, “la tecnología es un elemento bastante democrático”. Ahora bien, el caso es distinto “para el acceso a servicios o productos bien diseñados”, dice. “Y esto no es un asunto de dinero, sino de cultura: cultura de encargo en el cliente, cultura de proyecto en el diseñador y cultura de exigencia en el usuario”. 

Por su parte, Josep Maria Mir incide en un tema de objetivos. “Si hablamos de diseño gráfico, se trata de una modalidad pública y abierta y, por tanto, el acceso es justo y equitativo. Dependerá, en todo caso, de los objetivos de cada proyecto”. 

Mientras que Luciana Pigati considera que lo justo y lo equitativo tiene mucho que ver con “entender el modelo”. “Yo cambiaría las palabras para romper algunos paradigmas y dejar de ver el diseño como algo lejano o inaccesible. Para empezar, hablaría de un ‘diseño para todo y para todos’. Creo que eso inspiraría todas las formas posibles para hacerlo parte de nuestras vidas y de nuestra realidad”. 

¿Cómo construir a través del diseño un mundo mejor, más inclusivo y más justo?

“Para un mundo más inclusivo creo que debe empezar por la diversidad en el diseño”, afirma Verònica Fuerte. “Cuanta más diversidad de género y más diseñadores y diseñadoras haya, el mundo será mucho más equitativo y los mensajes que queremos comunicar también lo serán. Para mí la meta es que sea fifty-fifty para que sea más equitativo, que espero que sea pronto”.  

Un “cambio de perspectiva” es otra de las claves que aporta Pablo Rubio. “Considero que debe haber una suma de sensibilidades y cambio cultural que nos haga rechazar las cosas que no cumplen unos parámetros mínimos: sostenibilidad, diversidad, inclusión, veracidad, etc.”. Y recalca: “Como diseñadores tenemos un gran poder de transformar las cosas, pero ese poder otorga una responsabilidad. La clave está en la formación y en la cultura”. 

A modo de conclusión, un manifiesto sencillo es el que aporta Luciana Pigati a través de la comprensión. “Entendiendo la realidad; entendiendo a la gente” es la base para construir un mundo mejor a través del diseño explica Pigati. Y como broche, Josep Maria Mir nos sitúa los pies en la tierra para indicarnos: “Seamos modestos, hacemos lo que podemos”.  


Inclusividad y equidad. Impacto positivo e impacto para la comunidad. Desde lo individual a lo global. Sin duda, el diseño gráfico es una herramienta de gran valor. Tan solo hay que cuestionarse las cosas y comprender el contexto social, económico, ambiental, tecnológico y geográfico para desbloquear la mirada y hacer que finalmente todo sume. Porque al fin y al cabo, todas y cada una de las personas merecen vivir en un mundo bien diseñado. 

¡Feliz Día Internacional del Diseño! 


Los orígenes del Día Internacional del Diseño se sitúan en 1991, si bien no fue hasta 1995 cuando tuvo alcance internacional. Este día conmemorativo surge de un concepto desarrollado por Kim Paulsen, en la vicepresidencia de Icograda entre 1993 y 1995, para conmemorar la fundación del Consejo el 27 de abril de 1963. Hasta 2020, este evento se celebró como Día Mundial del Diseño. Ahora se celebra como Día Mundial del Diseño de la Comunicación. 

 

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