Entrevistas

Entrevistamos a Xavi Calvo, director general de World Design Capital Valencia 2022 y director de proyectos y socio fundador de Estudio Menta

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Hacer cosas es el mantra de Xavi Calvo. Así es Xavi, hiperactivo en el diseño, en las redes y en la vida. Actualmente, su foco de acción abarca las 100 actividades e iniciativas que orbitan alrededor de ese gran paraguas que es la programación de Capitalidad para 2022 de Valencia. De todo ello y mucho más, nos habla hoy en una entrevista intensa y rica en contenido.

Queremos conocerte

Xavi, bienvenido a Brandemia. Para quien no te conozca, haznos un breve recorrido por tu trayectoria profesional.

XC: Un placer, de verdad. No sabría muy bien hasta dónde remontarme. Si bien mi senda empieza en 2001 cuando dejo la carrera de medicina para matricularme en diseño industrial y, perdonad que me ponga un poco pedante ya con la primera pregunta, me apasioné rápidamente por el diseño. Aunque creo que tardé unos años en descubrir una parte más cultural, que es lo que me encaminó a mi forma de entender y de gestionar el diseño.

Para llegar a eso pasé por un par de estudios y monté junto a Raül Climent y Elisa Gómez en 2008 Estudio Menta. Fui muy activo en el campo del asociacionismo valenciano desde ADCV (Asociación de Diseñadores de la Comunitat Valenciana) y comencé a escribir en medios asiduamente en 2013, además de cierta hiperactividad en redes sociales en el ámbito del diseño.

Hablemos de logros y aprendizajes. ¿Qué te llevas de todas estas vivencias a nivel personal o profesional?

XC: De ese cóctel anterior —llámalo aprendizaje— sale mi figura actual. De la escuela, de la maravillosa escuela de diseño del CEU de Valencia, cuyo taller se convirtió en mi casa. A ella le debo toda la parte experiencial del diseño desde un punto de vista proyectual. Y fue en Estudio Menta donde los años dan el bagaje y soltura de entender realmente el contexto profesional del diseño.

Por otro lado, mi postura por ejemplo en ADCV fue de una productividad absoluta. Y creo que en general siempre tuve, ya desde la carrera, una especie de mantra que era el “hacer cosas”. Siempre. Siempre liado con cosas, probablemente muchas de las cuales no me hayan servido de nada, pero no me arrepiento de ninguna, ya que la experiencia de montar un ciclo de cine en la escuela o unas jornadas de charlas al poco de crear el estudio fueron sin duda semillas de algo que tendría que encontrar su sitio años después. Hacer cosas te da experiencia, y siempre ha sido una experiencia a caballo entre lo profesional y lo personal.

Hablemos de Valencia y la World Design Capital 2022

Eres socio colaborador de ADCV, donde también desempeñaste el cargo de vicepresidente. ¿Qué está pasando en Valencia en materia de diseño?

XC: En Valencia llevan pasando cosas mucho tiempo. Desde antes de ir a mi primera fiesta de ADCV en 2001 ya llevaban décadas ocurriendo “cosas” de forma intensa, pero hemos sido de creérnoslo poco y de disfrutarlo mucho. Imagino que hay algo hedonista en eso, desinteresado, de disfrute, e incluso, define la forma de ser de esta tierra. Sin embargo, era hora de dar un paso para creérnoslo un poquito, para hinchar pecho y para potenciarnos hacia fuera. La suerte fue obtener esa designación de Capital Mundial del Diseño, precisamente, desde un organismo internacional.

¿De dónde surge la idea de postular Valencia al World Design Capital 2022? ¿Cuáles son los principales retos que os planteáis desde la organización?

XC: Un empresario valenciano, Vicente Pons, se trajo la idea desde México (que iba a ser Capital Mundial del Diseño en 2018) y fue empujando una bola de nieve que al llegar al Ayuntamiento cristalizó. El reto era darle forma, tanto a la organización como a la candidatura, y el mayor handicap era conseguir una Capitalidad para 2022 con una predecesora, Lille 2020, que era del país vecino.

¿Qué otros WDC se han producido y qué retorno han generado en sus ciudades?

XC: Torino 2008, Seoul 2010, Helsinki 2012, Cape Town 2014, Taipei 2016, México 2018 y Lille 2020 son las predecesoras, cada una con programa y expectativas muy distintas, y objetivos dispares. En ese sentido, cada ciudad marcaba sus objetivos acordes a la cultura del diseño o al sector profesional de su país, y todas mostraron datos de retorno muy interesantes. Si bien hasta pasados 10 años no puede medirse realmente el éxito de consolidar.

Por ejemplo, en políticas públicas en diseño, que es en lo que suele acompañar la World Design Organization como seguimiento. Se da la circunstancia de que nuestro año será el 10º aniversario de Helsinki y estamos ya en contacto con la jefa de diseño del ayuntamiento para colaborar estrechamente y compartir sus puntos de vista con los nuestros.

¿Qué destacarías de la agenda, nos puedes avanzar algo? ¿Cuál es la idea central que vais a comunicar?

XC: Hemos descentralizado el programa alrededor de 6 núcleos temáticos: salud y bienestar; educación; economía e innovación; patrimonio e identidad; igualdad, diversidad e inclusión; medio ambiente y sostenibilidad.

Estamos ahora mismo cerrando las 100 actividades e iniciativas que orbitan alrededor de estas áreas como programa oficial, además de toda la programación que se está generando por otros agentes bajo este gran paraguas de la Capitalidad.

¿Cuáles serán los actos estrella? 

XC: En las próximas semanas podremos presentar un programa completo, o casi completo. De momento puedo deciros que cada uno de esos 6 pilares que os comentaba tendrá 3 platos fuertes, muy definitorios para la programación de 2022, con una interesantísima previa este mismo 2021.

En la comunicación del evento destacan la transformación social, el branding territorial y la esencia mediterránea.  ¿Qué repercusión local tendrá el evento? ¿Habrá un antes y un después en Valencia y en la Comunitat? ¿En qué términos?

XC: Tiene que haber un antes y un después, tanto para la ciudadanía como para el sector empresarial y para la industria, además de para la institucionalización del diseño gracias al apoyo y atención de la clase política.

Y no solo para la Comunitat Valenciana, ya que en estos momentos la Capital Mundial del Diseño es de alcance nacional, con una proyección internacional. Quiero decir, que el proyecto que tenemos habla de marca España, cuenta con múltiples apoyos de la administración central y de empresas nacionales. Y es que, si planteas un evento internacional de este nivel, no es realista intentar aislar una región.

¿Cómo os está afectando la pandemia a nivel organizativo? 

XC: Ahora hace 1 año, la pandemia marcó que nuestro primer proyecto como World Design Capital Valencia 2022; fue una especie de spin-off en forma de plataforma web precisamente dedicada a visibilizar proyectos de diseño centrados en resolver problemas causados por la COVID-19. Fue el proyecto Esto Pasará, que montamos con urgencia, por urgencia, y que tuvo una parte pedagógica importante en hacer comprender que el diseño no era hacer cosas más bonitas, sino que era un agente transformador para nuestra sociedad, para hacernos la vida mejor, especialmente en momentos de crisis.

Recuerdo que por aquel entonces ponía como ejemplo la creación del Design Council del Reino Unido en 1944 (saliendo de la Segunda Guerra Mundial sumidos en una terrible crisis), y meses después algunos planes de recuperación de ciudades, como el caso de Valencia, han incluido estrategias basadas en el diseño. Pasado aquel momento de incertidumbre en el que no imaginábamos que a medio plazo seguiríamos con la pandemia truncando la vieja normalidad, ahora es inevitable planificar cualquier actividad venidera en ‘formato covid’. Es decir, con solución híbrida o digital.

Hemos cancelado talleres, actividades familiares y toda la parte lúdica de 2021 ha tomado forma de packs de didáctica y talleres online que empezarán a ver la luz en pocas semanas. Los encuentros ahora son series de episodios por YouTube o jornadas de conferencias grabadas con poco público.

Sin ir más lejos hemos construido The Sea, un plató de TV que hemos estrenado el día 21 de abril en el que se han tenido en cuenta todas las medidas higiénicas y sanitarias para la asistencia física.

¿Ha perdido liderazgo Barcelona en el diseño español? Recientemente habéis firmado un convenio de colaboración con el ADG-FAD. ¿Estamos en vísperas de una futura cocapitalidad?

XC: Este movimiento que nace desde Valencia y ha cristalizado en conseguir la Capital Mundial del Diseño para 2022 tiene como decía antes dimensión nacional y proyección internacional. Va de sumar, de dar valor a un conjunto y no de ir por libre. Es mucho más que una cocapitalidad, si bien las comunidades creativas de Barcelona y Valencia (y nuestra germanor) han sido históricamente focos importantes, hoy en día con tantas especialidades en diseño y tanta movilidad me da pavor intentar acotar territorios.

De hecho, también hemos realizado una gran colaboración con Madrid Design Festival, que nos invitó a ser ciudad invitada de su festival este 2021. Tenemos un convenio con la READ (Red Española de Asociaciones de Diseño) y acuerdos con organismos a nivel nacional. Y recientemente hemos estado planteando algunas estrategias en el ámbito de la marca España. Tenemos que aprovechar entre todas y todos este horizonte marcado desde Valencia.

¿Hay una visión mediterránea del diseño? ¿Qué elementos debería incorporar?

XC: En cierto modo queremos renacer desde el Mediterráneo. Centrar nuestra candidatura en esa visión mediterránea fue nuestra manera de distanciarnos del proyecto de Lille, que fue Capital Mundial del Diseño 2020, y el mayor handicap que teníamos al presentarnos.

Teníamos que poner distancia a una candidatura vecina, pensando que tener en el mismo continente a la predecesora podía ser un fuerte impedimento para conseguir nuestro objetivo. A partir de ahí, le dimos muchas vueltas a esa idea del diseño mediterráneo, que obviamente hace referencia a un espacio geográfico, y en consecuencia queríamos dar visibilidad al diseño de los países que cubren las riberas del mar Mediterráneo, con algunos denominadores comunes respecto a la forma de comunicar belleza y armonía, a la forma de vivir, de disfrutar y de mirar a su alrededor.

Ahí llegamos a una componente mucho más reflexiva sobre valores éticos, sobre el significado de ‘ser del Mediterráneo’, volver a modelos más sostenibles, depender del medio y cuidar el medio. Transmitir tolerancia, empatía por los demás, apreciar la diversidad, creer en modelos de sociabilidad alrededor de una plaza… Eso definió una candidatura alrededor de valores y trazó el primer borrador del programa que actualmente hemos concentrado en los 6 núcleos temáticos que os comentaba antes.

La gran conclusión sería que mediterráneo es aquello que construye comunidad empeñada en el buen vivir para todos. Y el (buen) diseño persigue precisamente eso, un mundo mejor.

Y de diseño

¿Ha cambiado tu manera de ver el diseño con el paso del tiempo?

XC: Absolutamente. Es un poco sobre lo que comentaba al comienzo de esta entrevista. De comprar libros ‘de fotos’ a comprar libros de teoría y crítica, de adorar a los dioses y gurús del diseño a cuestionar su visión estética, si bien últimamente reprendo cierto culto por la belleza en el diseño. Un oscilar constante, pero en el que noto cierta evolución muy marcada por la reflexión en torno al papel del diseño en nuestra sociedad. Necesito entender el diseño, para lo cual no dejo de ensanchar mi visión.

Cada vez se habla más de diseño con retorno. ¿Cuáles son para ti los tres indicadores medibles para saber si el diseño funciona?

XC: Medir el beneficio para las personas es un retorno a la inversión en diseño difícil de cuantificar. Siento ponerme naíf, pero podemos hablar de felicidad, de fidelidad y de prescripción.

En lo económico, podemos cuantificar las ventas de un producto, pero el diseño de ese producto responderá también a estrategias de diseño de una empresa, con lo cual nos vamos a la cuenta de resultados de una compañía que invierte en diseño.

Aun así, tendremos que medir más que el corto plazo, y no podremos cuantificar si ese diseño mejoró el día a día de alguien, y si es una empresa de mobiliario de oficina podríamos calcular si sus clientes dejaron de gastar en visitas a un fisio, por ejemplo. Volvemos de nuevo a indicadores de felicidad 🙂

El fin de las certezas

2020 ha sido un año de reinvención. ¿Qué nuevos lenguajes, palancas y métricas has tenido que incorporar para adaptarte?

XC: La conciliación familiar ha tenido mucho de adaptación. Por ser muy gráfico, creo que llevo más de un año sin utilizar apps de medición o control y planificación de tiempo. Adiós a las métricas, hola al esfuerzo extra y bienvenido un trato general más amable.

Creo que aquí me salgo de lo laboral y ya me refiero a una forma de entender un año muy jodido. Para mí la adaptación ha pasado por empatizar lo máximo posible, aunque no tenga nada que ver con el diseño…

Hablemos de futuro. ¿Qué retos específicos tiene el diseño como disciplina, y particularmente en Valencia? 

XC: En Valencia, con tantas expectativas puestas en la Capital Mundial del Diseño y en 2022, el mayor reto ya es pensar en el legado de todo ese programa, en qué pasará a partir de 2023 y en consolidar un cambio, instaurar una cultura del diseño mucho más madura e institucionalizar el diseño definitivamente. El diseño, como disciplina, confío en que seguirá evolucionando, desde el diseño de servicios o las inacabables interfaces de todo tipo (táctil, gestual, por voz…) por diseñar.

¿Qué habilidades y conocimientos demandan estos nuevos retos? 

XC: Concretamente el diseño de servicios requiere repensar cómo nos relacionamos con cosas, empresas u organismos con los que interactuamos todos los días. Repensar, desde cero.

Seguro que hay marcas que ya están ahí, con casos que deben servir de referencia para todos. Cuéntanos en cuál te apoyas.

XC: El caso del cajero automático, creo que es muy definitorio de cómo debería de ser un buen diseño global; por diseño de producto, gráfico, de interfaz, pero sobre todo el gran olvidado ux/ui, usabilidad. Esas interfaces que nos suelen sacar de nuestras casillas y, un detalle que nos lleva meses ocurriendo, que es la obligación y el desagrado de tener que tocar elementos en un momento de pandemia global.

Estoy seguro de que hay experimentos gestuales o por voz en este sentido, y será una de las variables a tener en cuenta a la hora de escoger un cajero u otro, igual que hasta ahora primaba la velocidad del servicio.

También un restaurante, un modelo, el de la hostelería junto a los hoteles, que se ha reinventado a la fuerza y donde el diseño de espacios y de servicios va a ser fundamental.

Un enfoque personal

Hablemos de tu lado más personal. ¿A qué libro acudes más en busca de inspiración?

XC: A las quinientas y pico páginas de la candidatura de la Capitalidad. ¡Jajaja!

Últimamente, a Good Services (Lou Downe, 2020) y Diseñar para el mundo real (Victor Papanek).

¿Qué ciudad encabeza tu lista de viajes post-covid?

XC: Le debo una a Montreal, sede de la World Design Organization donde este último año debería de haber estado en reuniones de orientación. Pero todo esto me ha hecho valorar mucho más nuestros entornos ‘en confinamiento’.

Última. Un plan de fin de semana para recargar pilas en Valencia.

XC: València no s’acaba mai! El centro histórico, algún mercado, MuVIM, IVAM, Centre del Carme, Jardines del Turia, coger la bici, La Marina de València, un arrocito, l’Albufera… Todo muy mediterráneo.

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