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Entrevistamos a Mark Brooks, Brand Director de Behance y Director Creativo en 99U

20/11/20
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Mark Brooks es diseñador gráfico y director de arte con sede en una de las ciudades punteras del diseño: Nueva York. Especializado en branding, diseño gráfico y dirección de arte, ha participado en conferencias y exposiciones alrededor del mundo. Y se nota. Nos gustó tanto su ponencia en el Blanc! que no pudimos evitar entrevistarle para descubrir todo lo que nos tiene que contar de diseño.

Mark ha desarrollado todo tipo de proyectos de identidad/marca, diseño editorial, tipografía e ilustración, con clientes tan famosos como Nike, Audi, Adobe, Behance Network, Lufthansa, Estrella Damm, Martini o The New York Yankees. Una trayectoria completa que le ha llevado a trabajar como Director de Marca en Behance y Director creativo para 99U. Aquí nos revela un poco de su historia. ¿Preparados?

Mark, felices de tenerte con nosotros. Ahora que ya hemos hecho las presentaciones, cuéntanos: ¿eres de los que desde siempre se han querido dedicar al diseño y el branding? ¿Cuál es tu historia?

M.B: Ya de pequeño me encantaban los logos, tenían como una magia especial. De adolescente, cuando visitaba a la familia en Estados Unidos me encantaba la riqueza y variedad de logos y gráficos que veía por todos lados. Las gorras de mi abuelo, las camisetas, las zapatillas deportivas, los rótulos… Me alucinaba cuando veía el mastodóntico 747 de TWA aterrizar en el Prat a principios de los 80s con su color rojo (los aviones de Iberia parecían de juguete a su lado) y cuando hacía escala de niño en la terminal de la TWA en JFK flipaba con la arquitectura. Era como estar en una película de ciencia ficción, la terminal era una oda a la identidad corporativa que me impresionaba muchísimo. Eevidentemente, en aquel entonces no tenía ni idea de qué iba el tema ni de lo que era identidad o branding. 

A nivel profesional creo que fueron dos motivos los que me orientaron hacia el branding. Por un lado, en el primer estudio en el que trabajé en Nueva York hacía logos a destajo. Salían como churros. De esos sitios que había antes a los que les era igual si el cliente creía que la identidad de su negocio quedaba definida simplemente por un logo; el estudio quería el dinero y no se preocupaba de recomendar a sus clientes un servicio de branding integral. Aunque hacer logos parecía la panacea del diseño en esos años, ahí vi claro que la identidad es mucho más que eso; que se trata de un conjunto de elementos formales y conceptuales que unidos crean algo holístico, tangible y diferenciador. Hubiera preferido aprenderlo viendo a grandes profesionales hacer un trabajo ejemplar pero lo aprendí viendo precisamente lo contrario. 

Por otro lado, el orden y la perfección se convirtieron en una obsesión temprana como diseñador. Trabajar para generar identidades libres de ambigüedades e inconsistencias era muy satisfactorio. La posibilidad de crear una marca sólida, con carácter propio y un alma discernible me da paz y me genera una sensación de orden en el cosmos. La suerte para mí es que a los clientes también.

 

Totalmente, Mark. Vemos que tienes una visión del diseño muy definida. ¿Cómo la trasladas a tu proceso de trabajo?

M.B: Como diseñador exigente e inseguro, y a pesar de que cada proyecto tiene su propio recorrido, el proceso empieza por sentir la presión de no hacerlo suficientemente bien y fallar. Es una aproximación muy poco sana pero me da buenos resultados porque me aprieto para dar lo mejor que tengo. Luego, cuando la cosa empieza a coger forma y a superar mi propio filtro de exigencia, empiezo a sentir un subidón y una gran fuerza que mengua ligera y paulatinamente a lo largo del proceso pero que nunca acaba de desaparecer hasta que lo termino. Una vez terminado, la repercusión o la visibilidad del trabajo que acabo de hacer, apenas me genera interés.

Curioso. ¿Y cuáles dirías que son tus mayores dificultades a la hora de encarar un proyecto?

M.B: Discernir el tiempo que va a tomar y lo que debería presupuestar.

Hemos hablado de tus obstáculos y procesos. Ahora dinos... ¿Qué elementos son irrenunciables para ti a la hora de encarar cualquier proyecto?

M.B: Hay varios. El primero es asegurarme de que mi interlocutor entiende mi papel dentro del proyecto. Es importante también que sea un proyecto que me motive, de lo contrario sé que no voy a sacar una propuesta que me guste y prefiero ahorrarme la decepción de quien me contrata y la mía propia. También tiene que haber una mínima sintonía con el cliente, prefiero evitar trabajar para un cliente con el que no conecto. En general el tema poco tiene que ver con el dinero o la reputación que pueda conllevar cierto proyecto sino más bien con la coherencia y el bienestar del proceso.

El feeling cliente-diseñador es primordial. ¿Puedes contarnos alguna anécdota relacionada con tu vida laboral que te haya marcado?

M.B: En 2002 me mudé a Nueva York con unos pocos ahorros y un portátil para empezar mi carrera profesional. Un día me invitaron a una fiesta en Brooklyn donde prácticamente no conocía a nadie. Lo suelo pasar fatal en este tipo de eventos porque me cuesta entablar conversación con gente que no conozco y me agotan las charlas triviales. Pero como no conocía prácticamente a nadie en la ciudad, me obligué a ir. Pasé un buen rato sin hablar con nadie hasta que un alma caritativa vino a preguntarme quién era yo y a qué me dedicaba (recuerdo que pensé “si es que mira lo fácil que es…”). Le dije que hacía poco que me había mudado a NY y que mi ilusión era convertirme en diseñador gráfico, pero que apenas acababa de terminar los estudios. Ella amablemente me dijo: “ven que te voy a presentar a uno que es diseñador gráfico”. Nos presentamos, él me preguntó sobre mi trabajo como diseñador y yo le respondí que aún no era profesional, que solo era un aprendiz recién salido de la escuela. El hombre, por su parte, me comentó que estaba estudiando crear una plataforma digital donde los diseñadores pudieran mostrar sus trabajos, dejar comentarios y crear conexiones (estamos hablando de los principios de las startups; Facebook, por ejemplo, se fundó dos años después). Me pareció una idea que estaba a años luz de donde yo me encontraba en ese momento así que no le di mucha importancia.

Los años pasaron y jamás volví a saber del tipo de la fiesta. Hacia el 2007, estando de viaje en Barcelona, me puse a navegar por internet y sin saber muy bien cómo terminé en la incipiente web de Behance. Me tomó un tiempo ver de qué iba eso pero llegué a la conclusión de que la idea era subir trabajos de uno mismo para que otros los pudieran ver. Pregunté a mi entorno si alguien sabía qué era eso de Behance pero nadie lo conocía. No acababa de ver cuál era la ventaja o el beneficio de formar parte de esa plataforma pero decidí que no tenía nada que perder y que en el mejor de los casos otros podrían ver mi trabajo. Unos días después recibí un email para notificarme que el proyecto había sido publicado en la galería de la web, lo que provocó un aluvión de visitas y comentarios. Fue una agradable sorpresa, por lo que subí otro proyecto que también resultó publicado y así con unos cuantos proyectos más.

Un día recibí un email del cofundador de la plataforma donde decía: “Posiblemente no me recuerdes, pero hace unos años nos conocimos en una fiesta en Brooklyn y te hablé de un proyecto que traía entre manos. Bien, pues aquí lo tienes y me alegro de que seas miembro de él. Felicidades por tu trabajo”. Quién me iba a decir a mí que hoy, 12 años después y a petición suya, soy su relevo en Behance.

Una historia maravillosa, Mark. Gracias por compartirla con Brandemia. Volvamos al presente: ¿Qué tienes entre manos ahora mismo que nos puedas contar?

M.B: Lo único que os puedo avanzar es que se acercan cambios. Creo que va llegando el momento de cambiar de rumbo, hace un tiempo que vengo echando de menos la vida de mercenario.

¿Y qué 3 palabras crees que serán claves en el diseño de identidades en los próximos años?

M.B: Diría que dinamismo, adaptabilidad e interactividad. 

Hablemos de tendencias, sobre todo tendencias en la Gran Manzana. Tú que has viajado de Barcelona a Nueva York, ¿cuáles crees que veremos pronto en España?

M.B: Es cierto que lo que es tendencia en Nueva York acaba llegando a España, a veces con muchos años de retraso (como los food-trucks o las bicis de velódromo) y a veces con mayor rapidez. En los últimos años diría que las apps para todo eran algo omnipresente en la gran ciudad: apps para traerte el café y el donut recién hecho a casa, para recoger y lavar lencería o incluso para mandarte las cantidades exactas de los ingredientes de la receta que desees hacer a tus invitados (y se crean que sabes cocinar). En resumen, para cualquier estupidez que la máquina del consumo pueda convertir en necesidad. De todos modos, a día de hoy diría que las tendencias vienen marcadas por lo que aparece en series de plataformas como Netflix y redes sociales como Instagram. Creo que Nueva York ha perdido mecha en ese sentido...

Si tuvieras que elegir tus 3 rediseños de marca favoritos, ¿cuáles serían?

M.B: El rediseño de la identidad de Airbnb me pareció fantástico. También me encanta el rediseño del escudo de la Universitat de Barcelona y el de la web del NY Times.

Todos tenemos un diseñador o diseñadora por el que sentimos admiración. ¿Quién es? ¿Qué te llama la atención de su trabajo?

M.B: No tengo ninguno o ninguna en particular, pero ahora mismo te mencionaría el trabajo de Studio Laucke Siebein porque hacen ese tipo de trabajo que hizo que me enamorara de esta profesión. Asimismo, Neutra, Saarinen, Van der Rohe porque su arquitectura me emociona como sólo lo hace la música. Y me viene también a la cabeza el director creativo Nacho Ginestra porque es un profesional enorme al lado del cual he hecho cosas que no tenía ni idea que podía hacer.

Y si pudieras elegir una marca para rediseñarla... ¿Cuál sería?

M.B: Cualquier aerolínea que necesitase un lavado de cara.

Inspíranos un poco, Mark. ¿Qué libro (de diseño o no) nos recomendarías?

M.B: The First and Last Freedom de J. Krishnamurti y la biografía de Malcolm X.

En relación a la música... ¿Hay alguna canción especial con la que te guste trabajar?

M.B: Bufff, la música es demasiado importante cuando trabajo (y cuando no) como para escoger una sola canción. Mientras estoy respondiendo esta pregunta está sonando Tonight de Richard Hawley.

La última: ¿A quién crees que tendríamos que entrevistar próximamente?

M.B: A los chicos de Other Means.