Publicado el 27/04/2014 - Actualizado al 13/12/2023 · 1 min read
Alemania y Francia firmaron en 1963 un acuerdo de colaboración que dio origen 40 años después al Fondo Cultural Franco-alemán, un programa de apoyo a proyectos de arte, música, literatura, danza, cine y teatro de ambos países.

La evolución de este programa bilateral ha obligado a un rediseño de su identidad, que resultaba excesivamente particular (se trata de una ilustración del humorista francés, Plantú, especializado en sátira política, poco conocido fuera de su país) y naif.
La agencia encargada del rediseño ha sido la francesa Graphéine (https://www.grapheine.com/), que ha realizado un interesante trabajo.

El diseño se basa en una cruz, un signo más, resultado de superponer dos segmentos. Alemania está representada por una franja horizontal y amarilla, y Francia por la vertical y azul. La intersección obtenida de la mezcla simboliza la colaboración, el diálogo y el intercambio intercultural entre los dos países.
En este espacio común se sitúa la palabra “fonds”, que ambos idiomas tienen en común, recurso que potencia el concepto de colaboración que surge de la unión de las franjas.
Los textos se escriben en caja alta, para compactar la mancha de los textos al no haber ascendentes ni descendentes que generen más huecos en los bloques.

Generalmente los logotipos bilingües tienen la dificultad de tener que utilizar y conectar dos denominaciones en el mismo espacio, impidiendo obtener grafismos sintéticos. Pero en este caso, la colocación de los textos en las franjas que se cruzan y compartir una de las palabras, permite percibirlos como un todo.
Existen versiones con distintos colores, procedentes también de las banderas de ambos países, que enriquecen el conjunto de aplicaciones de la marca.
Me gusta mucho esta identidad, acertada y vistosa.







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