Publicado el 03/04/2014 - Actualizado al 27/08/2024 · 2 min read
Una gran desconocida fuera, pero una gran admirada entre los Alemanes, Colonia (Köln) es la cuarta ciudad más grande del país y se podría decir que incluso más “cool” que Berlín. Es una ciudad prácticamente nueva, irónicamente, ya que en realidad es de las más antiguas de Alemania. Pero los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial la dejaron hecha trizas y la ciudad quedó reducida a escombros. Todo, excepto el Dom, una espectacular e inmensa Catedral gótica situada a orillas del Rhin que emociona a todo paseante. Se dice que evitaron destruirla por ser Patrimonio de la Humanidad aunque hay quienes aseguran que las altas torres servían como referencia en los bombardeos.

Desde entonces la Catedral ha sido un icono representativo de la ciudad, con sus dos torres puntiagudas. Ya de camino a la ciudad asoman en la lejanía y dentro invaden el merchandising de la ciudad. Los habitantes visten orgullosos sus pirámides gemelas en camisetas, vasos de Kölsch (cerveza típica de allí), libretas, señalización, e incluso el Ayuntamiento tiene su marca basada en la amada Catedral.

En principio la agresiva forma gótica puede parecer poco apropiada en un gráfico, pero la asociación de la ciudad con sus simpáticos habitantes, ha nutrido la marca de ternura y orgullo a lo largo de la historia. Todo iba bien hasta que, por motivos turísticos, de expansión al mundo, y por el objetivo de atraer empresarios e investigadores a la ciudad, Colonia decidió promover la creación de una nueva imagen gráfica para la ciudad; una decisión no exenta de críticas por parte de sus ciudadanos.
El caso es que existen ya muchísimas marcas registradas en la ciudad con la misma simbología, y con intención de homogenizar la imagen, el estudio Boros (https://www.boros.de/) trabajó un logotipo unificador, otra vez basado en la Catedral. Esta vez una linea roja alargada forma el contorno de la construcción, seguida de una doble linea azul que representa el Rhin cruzando la ciudad. La linea rompe la paralela composición y se eleva hacia el gráfico del edificio.

La solución gráfica invita a interpretaciones poco apropiadas, respecto a la peligrosa connotación que sugiere una linea roja alargada con una honda roja al final: recuerda al gráfico de los latidos del corazón.
La imagen que se implementará junto con otros logotipos, en vez de unificar más bien confunde. Además, la inapropiada coincidencia de toparse con más de 2 Catedrales en varios soportes, empieza a ser redundante, como se puede ver en la web del Ayuntamiento (https://www.stadt-koeln.de/), donde podemos observar de un vistazo 3 interpretaciones distintas de este edificio.

Desde luego la incontable cantidad de tipos de Catedrales que se encuentran por la ciudad deja a uno un tanto desorientado. La idea de unificarlas hubiese podido ser una buena solución, no añadiendo una más, sino quizá unificándolas en una sola marca como ya sucedía con el acertado logotipo del Ayuntamiento. Quizá un buen manual de gestión y orden de marca hubiese sido suficiente.



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