Publicado el 06/08/2018 - Actualizado al 22/05/2024 · 2 min read
Necesitamos que la moda nos sorprenda. El cambio continuo forma parte de su esencia. Desde las pasarelas del mundo nos llegan nuevas propuestas cada temporada, algunas atrevidas o absurdas, otras modestas o elegantes, pero todas diferentes. Y esa novedad es el motor de una industria poderosa que necesita renovarse constantemente. Hoy analizamos el cambio que ha sufrido la marca de lujo británica Burberry.

Riccardo Tisci y Peter Saville
Empieza a ser común que los directores creativos de las grandes marcas de moda roten de una a otra cada pocos años. Esto permite a las firmas más clásicas evolucionar como ya hemos vivido con Del Pozo y Loewe. Uno de los ejemplos más actuales es el de el italiano Riccardo Tisci –ex director creativo de Givenchy– que ha llegado a Burberry para promover un nuevo estilo british revisado y contemporáneo. Pero Tisci ha querido ir más allá revisando también la identidad de la marca como de hecho, también ocurrió en Del Pozo y Loewe. Para ello ha contado con el británico Peter Saville conocido por sus diseños de portadas de discos y por el rediseño de la identidad de Calvin Klein.

Antes

Después
Un rediseño total
Tisci y Saville han trabajado juntos para dotar a Burberry de un nuevo universo visual que, sin nostalgia, abandona su mítico icono. Con este paso se busca una renovación de cara a un público más joven y una ruptura con la sobriedad que, desde hace décadas, acompaña a esta firma. Respecto al logotipo, se apuesta por una tipografía sans serif de formas sólidas que también deja a una lado el clasicismo de la serifa anterior. Una tipografía sin ningún rasgo destacable que cede todo el peso al nuevo emblema.
Porque más que un rediseño, este proyecto se podría entender como un cambio total ya que no queda nada de la identidad anterior más allá de su nombre. El caballo y el jinete desaparecen y en su lugar se impone un emblema con las iniciales de Thomas Burberry (T y B) entretejidas en tonos naranja y beige con blanco. Un motivo que mezcla formas geométricas y curvas y que, desde ahora, representará a la marca británica también como estampado en sus prendas –¿tal vez sustituyendo a su mítico estampado de cuadros? Aún no tenemos esa información pero todo apunta a que sí–.

Instagram como canal de comunicación
Empieza a ser habitual que el rediseño de las identidades se presenten vía Instagram. En la publicación, además de la nueva identidad, aparece en hashtag #newera para reafirmar el giro de la firma y la nueva etapa que emprende bajo la dirección de Tisci. La publicación en esta red social se adelanta a la presentación oficial del nuevo estilo visual que tendrá lugar en septiembre, en la próxima Semana de la Moda londinense, cuando se presente la colección primavera-verano 2019. Así Instagram confirma su solvencia como canal de comunicación frente a medios tradicionales de moda que, hasta ahora, capitalizaban este tipo de exclusivas.

Lo inesperado
El ciclo de la moda es breve y el éxito de las marcas que perviven durante muchos años (Burberry se fundó en 1876) reside en saber gestionar esa brevedad, ofreciendo a sus públicos cada temporada nuevas ideas. Pero esas ideas y esa renovación constante a veces no es suficiente, de tal manera que se plantean cambios más radicales, como esta propuesta de Saville que tiene cierto aire retro, una paleta de color acertada y, aunque nos cueste reconocerlo, mucha autenticidad. Aunque resulta una identidad inesperada para una firma como Burberry, es original y poco común. La moda, al fin y al cabo, debe ser así.

Actualización 14/02/2023
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