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Avon cambia (otra vez) su logo para darle una nueva voz a la cosmética

18/09/20
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Han pasado más de 135 años desde la primera vez que Avon lanzó su marca al mercado. Desde entonces, la vemos en publicidad. En películas como Una familia con suerte o Edward Scissorhands. En redes sociales… Hace poco más de un año ya os compartimos su nuevo cambio de logotipo. No. No nos repetimos: ha vuelto a hacerlo dando un giro a su identidad de marca.

La cosmética es un sector en constante movimiento. Nuevas tendencias. Nuevos descubrimientos. Muchos adeptos que siguen a influencers y otros que buscan con ojo avizor qué producto es mejor para su piel. Así, es lógico que grandes marcas como L’Oréal, Shiseido o Estée Lauder utilicen nuevas estrategias para mantenerse al día. Avon lo sabe, pero ¿es necesario tanto cambio? 

Estos últimos días ha presentado su nueva identidad junto a la campaña “Watch Me Now”, un sistema de diseño asociado a un relato que pretende modernizar la marca a través de valores que ya nos suenan de muchas otras compañías: digitalidad, modernidad y sostenibilidad.

 

 

Un rebranding que habla de nuevas incorporaciones

La renovación de Avon no ha sido casualidad. La nueva imagen de marca es el resultado de su integración con Natura&Co, el grupo brasileño que cuenta con otras compañías cosméticas y de bienestar como The Body Shop, Natura o AESOP. Un grupo que destaca por compartir el mismo relato de sostenibilidad, igualdad, reciclaje y economía circular. Un relato que ya comparte Avon y pretende bajar al terreno de juego con la nueva identidad. 

Una identidad que es también un sistema gráfico

El nuevo logotipo de Avon se desmarca de las líneas bold y una tipografía más serif para volver a un estilo que recuerda a las líneas minimalistas de la identidad de 1980.

La nueva tipografía es Zona Pro, con los pesos Black y Light. Se han añadido líneas curvas y un mayor peso tipográfico, con el objetivo de destacar más en el ámbito digital. El uso de curvas en los extremos de las tipografías se traslada a un sistema visual de marcos redondeados, donde la marca trata de establecer una identidad más consistente a partir del juego de formas.

Degradados que recuerdan al social media

En el ámbito cromático, Avon apuesta por el uso de degradados en una escala de color violeta, roja y fucsia, contrarrestando el blanco del mensaje principal. Unos colores que recuerdan a la identidad de Instagram o al uso del gradiente en aplicaciones como Tinder, Weishi o Vibe. Una despedida de su color base, el rosa, aunque se mantiene dentro del espectro de color.

Conclusión: La digitalización de las marcas

Avon ha dado un salto que quiere reflejar un nuevo gran desafío: la digitalización de una marca clásica que ha experimentado muchos cambios a lo largo de los años. En estos casos, el reto está en saber cómo diferenciarse sin subirse al carro de las tendencias. No es fácil, pero aún queda mucho camino por recorrer hasta llegar ahí. 

¿Será suficiente esta transformación para reflejar los nuevos valores de marca? ¿Aplicarán el tono de voz de manera eficiente y en consecuencia con los nuevos diseños? Nos gustaría ver más sorpresas. Más marcas con identidad propia. Más emoción.