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Un repaso al polémico logo de los Juegos Olímpicos de Londres 2012

27/07/12
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Hoy, viernes 27 de Julio, y hasta el próximo 12 de agosto, dará comienzo en Londres la trigésima edición de los Juegos Olímpicos de verano y para señalar la efeméride dedicaremos este post a la identidad de los mismos.

Tal y como explicábamos en el anterior artículo recopilatorio sobre los logotipos de las Olimpíadas (puedes verlo aquí), es esta la tercera vez que la capital de Inglaterra acoge una edición de los Juegos, después de que se estrenará como anfitriona en 1908 y, por segunda vez en el siglo XX, volviese a organizarlos en el año 1948.

Con un elevado presupuesto destinado a su organización -cuentan incluso con el cineasta Danny Boyle como director de la gala inaugural- y siendo los primeros, por fin, tras 29 ediciones, en los que la participación femenina se dará en todas las disciplinas y desde todos los países concurrentes, la presentación en el año 2007 de la identidad visual que los representará generó una amplia controversia.

Como nos recordaban ayer desde Gràffica; en noviembre de 2003, para asistir al proceso de selección en el que Londres competía con el resto de las ciudades candidatas, se diseñó un primer logotipo, obra del estudio Kino Design (www.kinodesign.com).

Logotipo utilizado para la fase de candidatura

Este trabajo, de carácter más conservador, fue sustituido por la rompedora propuesta, ahora por todos de sobra conocida, realizada por el prestigioso estudio Wolff Olins (www.wolffolins.com), también autor de la identidad de los Juegos de Atenas de 2004. (www.wolffolins.com/athens-2004).

El proyecto, que por primera vez compartirá diseño con la imagen de los Juegos Paralímpicos, se compone en base a cuatro figuras geométricas que pretenden ser los números del año del evento (2012). Con la palabra "london" y el emblema de los anillos olímpicos integrado en las dos formas superiores, se inspira en las pinturas grafiteras y en las estéticas urbanas más actuales para intentar aproximarse a los valores de la juventud. La paleta cromática escogida, con los colores magenta, azul, verde y naranja como tonos principales, y la fuente tipográfica seleccionada refuerzan esta intención.

Este logotipo, como hemos comentado, suscitó una gran polémica y fue objeto de numerosas críticas por parte de los propios londinenses y de la opinión publica internacional, que cuestionaban tanto el elevado coste retribuido (el desarrollo de la identidad supuso un desembolso de 400.000 libras) como la capacidad de representar los valores del Olimpismo, debido, según los detractores, a sus formas abstrusas y poco inteligibles.

En todo el tiempo transcurrido desde su primera aparición, los reproches se manifestaron de muy diversas formas; comparando el aspecto del logotipo con el de la esvástica nazi, denunciando la supuesta encriptación de la palabra "Sión" en la composición, acusándolo de provocar epilepsia… incluso se creó una página web en la que se recogieron 50.000 firmas solicitando la sustitución del logotipo.

Aunque, a mi juicio, de entre todas las interpretaciones que se han podido leer, la más disparatada es, sin duda, la de que el logotipo representa en realidad (atención: parental advisory - explicit content) la silueta de Lisa Simpson practicando una felación a su hermano Bart (!!!).

Como no puede ser de otra manera, no faltaron (ni faltarán) voces discordantes, pero al margen de estas, la explicación ofrecida por los creadores justifica así el trabajo realizado: "… la marca que hemos creado… símbolo reconocible al instante y de forma universal está ya estrechamente ligado a los Juegos de Londres. Es poco convencional, audaz, deliberadamente enérgico y disonante, haciendo eco de las cualidades que Londres posee como ciudad moderna y vanguardista. Al no contener referencias explícitas al deporte ni a la ciudad, el emblema representa y transciende ambos conceptos…".


Como conclusión y parafraseando mis propias palabras, extraídas del texto del anterior artículo mencionado al comienzo, concluyo que, a pesar de todas las reprobaciones, de las cuales la mayoría no tienen ningún tipo de justificación, entiendo que el carácter rompedor y claramente estridente pueda, en un primer momento, llegar a desorientar.


Personalmente, si bien no soy partidario de formas tan abruptas, considero este un perfecto ejemplo de la creatividad británica, que se presenta como un excelente ejercicio de ruptura con todos los planteamientos de identidad de las ediciones pasadas y lo entiendo como un punto de inflexión semejante al que supusieron en su momento los ejemplos de Munich' 72 o Barcelona '92.

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