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Quito destina 0$ al rediseño de su imagen y esto es lo que obtiene

Imagen de mgarcia
28/05/19
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“Un logo diseñado ‘in-house’ y sin costo”. Así de orgullosos presentaban en Quito la que será su nueva imagen, tanto de promoción exterior como de cara a sus propios ciudadanos. 

Con más de 2,7 millones de habitantes, Quito es la ciudad más poblada de Ecuador, además de su capital, y curiosamente es la ciudad más antigua de Sudamérica. La nueva imagen se utilizará en todas las piezas de comunicación y publicitarias. 

Antes

Después

Según contaron en la presentación, “el logo tiene la bandera de la ciudad con sus colores azul y rojo. La letra ‘i’ tiene la forma del monumento de la Mitad del Mundo ya que nuestra ciudad es privilegiada por su ubicación geográfica. Además, el logo quiere exaltar que la capital de los ecuatorianos también es Primer Patrimonio Cultural de la Humanidad. Sus letras son amigables y coloquiales”.

Monumento Mitad del Mundo, en el que se inspira el logo

“La palabra Quito está acompañada de la frase: ‘Grande Otra Vez’ porque va acorde a la política y filosofía del Alcalde Jorge Yunda, de recuperar la institucionalidad, mejorar los servicios públicos, volver a tener el liderazgo en varios ámbitos nacionales e internacionales”.

Conclusiones

Creo que es bastante objetivo que la marca es pésima no solo en su ejecución sino en su propio planteamiento (se concibe simplemente como un logo, no se invierte dinero alguno en su desarrollo, y no queda demasiado claro si es con fines turísticos o de organización ciudadana –cosas muy distintas–).

No creo que el Ayuntamiento de Quito no le dé importancia al branding, si fuera así no habrían considerado la necesidad de realizar un cambio de imagen, pero creo que tienen una percepción errónea de lo que el branding es. A sus ojos, cualquier trabajo de diseño que inyecte cierta renovación es igual de válido que un proyecto completo y profesional de marca. Esta simplificación es muy habitual. Básicamente, se desconoce la verdadera utilidad del diseño estratégico, aquel que responde a necesidades reales previamente detectadas y que se ejecuta con inteligencia y sentido.

El problema es que en los organismos públicos esto se percibe como una ventaja de cara al ciudadano: “voy a gastar 0 euros porque funcionará igual y los ciudadanos apreciarán mi capacidad de ahorrar y priorizar”. Es un problema complejo y al que es difícil sobreponerse, especialmente en territorios que aún tienen grandes retos sociales y económicos que afrontar. Supongo que este problema se soluciona si desde los profesionales del diseño y el marketing se inculca poco a poco una cierta pedagogía sobre el valor funcional del diseño y el branding, sobre su verdadero potencial para cambiar percepciones. Solo así se acabará por ver como una inversión y no como un gasto. 

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