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Nueva imagen para el US Open, uno de los torneos de tenis más importantes del mundo

16/04/18
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Desde 1987 el US Open ha sido el último torneo del Grand Slam de tenis, precedido por el Open de Australia, el Open de Francia y Wimbledon. Tiene lugar en Flushing Meadows, Nueva York, entre agosto y septiembre. Sus cinco modalidades son los individuales masculino y femenino, los dobles masculino y femenino y los dobles mixtos, principalmente. En su última edición de 2017 se repartieron un total de más de 50 millones de dólares entre todos los participantes, con un premio de 3,7 millones para el ganador de la categoría individual.

Pese a sus orígenes en el U.S. National Championship, no fue hasta 1968 cuando el torneo se abrió a los profesionales. Siguiendo con la cronología, 2018 supone una nueva fecha histórica, puesto que el campeonato celebrará su 50 aniversario. 

Antes

Después

Según la agencia neoyorkina Chermayeff & Geismar & Haviv, encargada del desarrollo de este proyecto, la Unites States Tennis Association ha querido aprovechar este hito para replantear la marca del campeonato. La marca vigente era un trabajo de hace ya 20 años.

En su paǵina web, la agencia nos habla de cómo la antigua identidad visual no reflejaba la calidad que debería asociarse al conocido campeonato, así como de los problemas de la misma en los entornos digitales. Sin embargo destaca otros valores que sí estaban reflejados, como la energía, el movimiento o la emoción. Valores que, de un modo u otro, sí han querido reflejar en su nueva creación.

“La nueva marca es una evolución de la idea de la bola llameante, destilada a su esencia para funcionar como un simple icono. El nuevo símbolo moderno está emparejado con una tipografía de palo seco en cursiva y minúscula, con el nombre unido por una "u" y una "n" invertidas. El resultado expresa la energía, el espíritu y la velocidad de la pelota de tenis en llamas y el US Open en sí mismo, al tiempo que moderniza la apariencia, brindando un atractivo más juvenil y optimizando la identidad de las aplicaciones en todo” (Chermayeff & Geismar & Haviv, 2018).

No puede negarse que la nueva identidad pone claramente al día a su predecesora. Difícil tampoco sería. También es cierto que precisamente por la simplicidad en la iconización de la pelota y el uso del palo seco ahora mismo la marca no presentará complicaciones en el marco digital. Consigue, además, transmitir el dinamismo y la velocidad del que nos hablan. Así como el carácter deportivo. Sin embargo no consigue transmitir una imagen con clase y de calidad. Además hay algo entre irritante e inquietante en la composición entre logotipo y símbolo. Puede que se trate de la tipografía demasiado sesgada o de la diferencia de fugas entre dicha distorsión y las líneas de la pelota.

A nivel cromático el tratamiento es correcto. Un acertada iluminación del antiguo azul, más vibrante, más digital, que combina bien con el contrastado amarillo de la pelota. En lo que se refiere a las aplicaciones, tampoco hay muchas sorpresas, básicamente todo es marcaje. Otro elemento que llama la atención es el tratamiento aplicado a los bitonos (imagen inferior), único elemnto del lenguaje visual visible en las apliaciones. En un intento de hacer algo diferente, se ha caído en un recurso bastante pasado de rosca.

En resumen, un rediseño que en su ánimo de simplificación cumple con una serie de objetivos marcados, pero queda lejos de enamorar con su resultado. A veces la línea entre lo simple y lo simplón es muy fina.

 

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