Comparte este artículo

México no está muy contento con el rediseño de la marca de lácteos Santa Clara, del grupo Coca-Cola

Imagen de lfernandez
19/03/18
Comentarios:

Muchas veces los proyectos de rediseño vienen acompañados de polémica. Esto es muy habitual cuando el trabajo afecta a una marca clásica, con historia y que forma parte del imaginario de las familias generación tras generación. Y este ha sido el caso del rediseño de Santa Clara desarrollado por la agencia californiana Attik.

Santa Clara es una marca de productos lácteos muy querida por los mexicanos. Nació 1924 en Pachuca y en el año 2012 fue comprada por Coca-Cola. Ante los malos resultados de los últimos tiempos y con el objetivo de revitalizar su presencia  frente a la competencia, se puso en marcha este rediseño que se está cuestionando desde todos los frentes.

Antes

Después 

De lo clásico a lo moderno (sin ser moderno)

Antes del rediseño, la marca y packaging de Santa Clara eran clásicos en el sentido más estricto. El icono de la vaca que acompañaba al logotipo resultaba entrañable por su realismo. Igualmente, el uso de la pastilla, la tipografía con serifa y el color rosa formaban un conjunto de corte tradicional que en el rediseño se ha querido eliminar para apostar por un nuevo estilo.

Queriendo mantener los mismos elementos, el resultado es una marca que pretende ser moderna, pero que no lo es. Para la ilustración del icono de la vaca se ha realizado un ejercicio de abstracción poco interesante y más bien confuso. La fecha de la fundación, 1924, queda descentrada y desplazada y además, la tipografía del nuevo logotipo tiene escasa personalidad. 

Aunque sin duda el rediseño de la marca era necesario porque los códigos de Santa Clara habían quedado obsoletos, es complicado encontrar algo positivo en esta parte del proyecto.

Antes

Después

Antes

Después

Un nuevo packaging que es el mismo packaging

Además de la marca, se ha rediseñado toda la línea de packaging de Santa Clara que tiene múltiples referencias de productos lácteos (leches, quesos, yogures, helados…) Al igual que le ocurría a la marca anterior, también los packs necesitaban un rediseño para optimizar la presentación de los productos y para actualizarse de forma consistente. 

Así, para los envases, se ha generado un estilo en base a tres elementos: un color para cada producto, un pattern y una tipografía script. Y, aunque la combinación podría ser excelente, el resultado es un diseño poco diferencial, aplicado sin coherencia e incluso parecido a lo anterior. Parece que, en este caso, se ha perdido la oportunidad de realizar algo rompedor –más propio de Coca-Cola– y de generar una personalidad más especial para unos productos que ya están muy bien valorados. 

¿Qué ocurrirá ante las críticas?  

El punto de partida de este rediseño es complicado porque consiste en revisar una marca apreciada por todo un país. Pero el resultado no contenta a su público actual y tampoco parece que sea lo suficientemente atractivo para que pueda atraer a otros públicos o competir en un lineal de productos similares. Por todo ello, este proyecto ha recibido críticas y, en este caso, muchas de ellas justificadas si bien no todas están argumentadas. 

Ya que en México este proyecto no ha gozado de una buena bienvenida, cabe preguntarse cuál sería la estrategia a seguir ante un fracaso así. Tal vez, ¿retirar este diseño y plantear de nuevo el proyecto? O, ¿mantenerlo y apostar de pleno por ello? Las dos decisiones son complicadas y solo podemos esperar para saber qué ocurrirá con Santa Clara

 

Tipo: 
Agencia: 
País: 
Síguenos

Opina.

¿Te gusta el rediseño de la marca Santa Clara?