María Sharapova crea una nueva marca de golosinas premium

Siguiendo con la revisión de las noticias más destacadas del pasado mes de agosto, repasamos hoy la nueva marca de dulces Sugarpova.

Tras dedicarse durante diez años a prestar su imagen para publicitar los artículos de diversas marcas, la tenista Maria Sharapova, considerada una de las mejores de nuestro tiempo y ganadora, a sus 25 años, de 27 títulos individuales de la WTA (incluyendo 4 Grand Slam), se introduce en el mundo de los negocios con el lanzamiento de su propia línea de caramelos.
El producto, que inicialmente a través de la exclusiva tienda de moda Henri Bendel sólo se comercializará en Estados Unidos y por medio de la venta on-line, consiste en una línea de 12 tipos diferentes de golosinas "premium" y se presenta bajo una identidad y dentro de un packaging diseñado por el estudio neoyorquino Red Antler (www.redantler.com).

Es de destacar que una parte de los beneficios obtenidos con la venta de los dulces Sugarpova se destinará a la Fundación María Sharapova, dedicada a la ayuda a niños de todo el mundo.
Respecto al trabajo y según los creadores: "…Sugarpova aporta un nuevo nivel de sofisticación y calidad al mercado de las golosinas y, sin perder de vista la naturaleza infantil del producto, demuestra que estas no son necesariamente sólo para niños. La marca necesitaba comunicar conceptos como diversión, frescura y modernidad y para ello diseñamos un isotipo con forma de labios, susceptible de ser modificado en función de las distintas formas y sabores de las golosinas y de las actitudes de la marca (atrevida, coqueta, descarada, entusiasta, etc.) asociadas a estas…"

Como observamos en las imágenes adjuntas, el imagotipo se compone del citado isotipo con forma de labios rojos (en la versión principal), y bajo el mismo, el logotipo creado a partir del nombre de la marca, escrito en mayúsculas con una fuente de peso ligero sin serifas, que aporta un sutil carácter de exclusividad al conjunto, enfatizado por medio del leve detalle en la terminación de la letra "R".

En los envases, la composición se invierte: el logotipo se ordena encima de los labios y entre estos se añade el término relativo a la actitud que corresponda en cada caso. Tal y como hemos comentado, dependiendo del tipo de caramelo, el imagotipo se personaliza añadiendo diferentes y coloridas texturas y modificando el espacio blanco que representa la apertura de la boca.
Personalmente, y siendo evidente que el planteamiento y la ejecución técnica están resueltos con gran acierto, destacaría, por un lado, el ocurrente juego de palabras con el que se ha creado el nombre de la marca y por otro, la perspectiva pop tan adecuada desde la que se ha realizado el trabajo en conjunto.

En definitiva, un magnífico trabajo que, al poseer una índole radicalmente opuesta, complementa perfectamente el otro gran ejemplo sobre el que nos hablaba nuestro compañero Álvaro Fernández en su excelente entrada (puedes verla aquí) del día de ayer.

 

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