Lippincott rediseña la imagen corporativa de MFS

MFS es una compañía internacional, con base en América, dedicada a la gestión de activos. Fue fundada en 1924, siendo una de las compañías más antiguas del mundo en este sector.

Hoy acaban de presentar un nuevo nombre y una nueva identidad corporativa, desarrollada por una de las consultoras globales que más admiro: Lippincot (www.lippincott.com).

En 2010, cuando se inició el proceso de cambio de nombre (de MFS Investment managment a simplemente MFS) no había problemas evidentes con respecto a la identidad visual de la marca, excepto una ligera descohesión en el diseño de los materiales corporativos, pero se dieron cuenta de que su imagen no proyectaba el verdadero valor de una empresa en alza (en un mercado a la baja) y en plena expansión global. Coincidiendo además con un cambio de sede, decidieron comenzar un proceso de re-branding integral.

Muchas empresas de branding fueron consideradas para este proyecto, pero solo tres fueron solicitadas para participar. Finalmente sería Lippincott la que se adjudicaría el proyecto “por la química, su amplia cartera de clientes del sector financiero en su portfolio… “

Tras realizar las pertinentes entrevistas y análisis, Lippincott construyó una nueva idea de marca que guiaría el desarrollo del logotipo: “Building better insights”.

Según Connie Birdsall de Lippincott, “inicialmente se desarrolló un diseño basado en las iniciales MFS, muy continuista con la línea anterior, enfocándonos en aportar coherencia visual al sistema más que en desarrollar un nuevo logo. Pero ‘Building better insights’ nos pedía ideas más agresivas y expresivas. La forma abstracta, volumétrica y angulosa que finalmente obtuvimos fue ganando entusiastas poco a poco”.

Con sólo tres colores, han creado una interesante forma abstracta, en volumen, que transmite mucha energía. Estas formas poligonales plegadas son además un elemento fundamental en el sistema visual que impregna todas las aplicaciones, generando un universo cohesionado.

En una época donde los polígonos parecen ser un elemento muy recurrente en la construcción de identidades corporativas, Lippincott ha sabido hacer un buen uso de ellos, construyendo una imagen muy atractiva y perfectamente coherente. 

 

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