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Las bicicletas públicas de Oslo estrenan imagen corporativa

03/05/16
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Aprendí en mis años de creativo en Disney que, en la industria del entretenimiento, todo debiera contar una historia: desde las largas e inevitables colas para entrar a sus atracciones, pasando por la atracción misma, hasta el objeto-producto de recuerdo, cualquier pieza de ropa licenciada y, por supuesto, una buena película.

Es una máxima que siempre procuro aplicar a la identidad y reconozco que me atraen las marcas que dotan a sus logotipos de una capacidad expresiva fuera de lo habitual. Es el caso de Oslo Bysykkel, el sistema de bicicletas compartidas de la ciudad noruega de Oslo que estrena identidad.

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Heydays, los creadores de este proyecto, se definen a sí mismos como quienes “eliminan ruido para añadir valor”. Sumado a su origen escandinavo, resulta esperable que miren la vida desde una óptica mínima, simple, sutil, inteligente; pero siempre cargada de significado y alejada de la estética gratuita.

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No es particularmente innovador pero sí poco frecuente que un logotipo tenga la elasticidad necesaria –y justificable– para modificar su forma sin perder la capacidad identificadora. Por eso encuentro el caso de Oslo Bysykkel admirablemente resuelto: el símbolo, sin dejar de ser una bicicleta, se vuelve el protagonista animado de una historia que se cuenta con los ojos y mira al espectador. Se convierte en un personaje con un toque de personalidad que empieza por la inevitable felicidad y evoluciona hacia otros estados de ánimo más complejos, como buen guía que empatiza con el usuario. No olvidemos que este tipo de servicios son exitosos en la medida que logran convencer a sus audiencias de sumarse a una causa común y adoptar el hábito de utilizarlos. Por eso me gusta que sea una identidad simpática, cromáticamente rotunda –azul y blanco son los colores heráldicos e institucionales de Oslo–, y sumamente fácil de memorizar desde el primer instante. Por buscar razones adicionales, no puedo dejar de pensar que Oslo ya trae, desde su nombre, dos inevitables ruedas, e imagino a los de Heydays empezando el proceso creativo precisamente por ahí, descartándolo rápidamente por su obviedad.

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Si somos estrictos, no es que el símbolo cambie constantemente pues, en la mayoría de las aplicaciones que acompañan al nombre, mantiene su forma básica y claramente identificable. Lo han dotado de una capacidad comunicadora adicional, útil en materiales interactivos y publicitarios donde tiene mayores capacidades expresivas. En ocasiones se sacrifica la apariencia de bicicleta en aras de una mayor expresividad de los ojos y cejas pero lo veo como un efecto secundario necesario, incluso deseable.

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Quisiera ser más crítico en la elección de la tipografía corporativa pues no la veo reflejada tanto en sus comunicaciones. Mantiene un cierto eco de las formas redondas de la bicicleta, especialmente en la “l” aunque hubiera preferido unos rasgos de puntas ligeramente redondeadas, como los del símbolo. No he sido capaz de identificar plenamente la fuente del logotipo pero presupongo que ha sido trazada de origen o bien un poco modificada. 

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El proyecto es parte de un rediseño completo del servicio iniciado en 2003 que involucró un nuevo modelo de vehículo y sistemas de anclaje diseñados por el estudio también oslense Frost Product. En las fotografías y videos publicados, las bicicletas aparecen limpias y bellamente blancas aunque presagio que acabarán portando publicidad en los guardabarros de las ruedas y restando un poco de belleza a todo el conjunto.

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Un logo es un logo es un logo; tiene grandes virtudes como abanderado de una marca pero también sus carencias, en esencia porque no deja de ser una síntesis. Cuando se desprende de su acartonado formato tradicional, se personaliza, se anima un poco y se atreve a contar una historia, no puedo dejar de regocijarme y verme reflejado en esta actividad algo transgresora y disruptiva. No podrá competir, ni le corresponde, con una película de 90 minutos; ni siquiera con un cuento de 5 páginas, pero sí tendrá una capacidad de seducción e identificación superiores que la harán más querida por sus audiencias. La acabo de conocer y ya deseo que viva muchos años.

Y creo que, mañana, dejaré el coche en el garage.

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