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Landor desarrolla la nueva identidad de Enactus

Imagen de rfaura
06/11/12
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Landor (landor.com), una de las grandes, presenta nuevo trabajo. Un proyecto enfocado al naming y posicionamiento de marca, nada espectacular —ya se ve— pero que merece ser comentado.  
Se trata del rediseño de la identidad de SIFE (Students In Free Enterprise), organización internacional dedicada a fomentar iniciativas de desarrollo social por parte de jóvenes emprendedores, ayudados por académicos y experimentados empresarios que supervisan y fomentan la puesta en marcha de estas ideas.   

El crecimiento de la organización, que ha disparado en poco tiempo el número de proyectos, las universidades participantes (1.600 centros en 39 países) y la cantidad de donaciones recibidas, ha obligado a repensar la marca en todas sus dimensiones.

Comenzando por el nombre —la fase que más preocupaba y en la que Landor ha trabajado a conciencia—, un acrónimo obsoleto que necesita ser actualizado para sonar mejor en un espacio cada vez más variado. Sustitución nominal que también resulta una ocasión perfecta para significar un cambio meditado y poder re-aparecer en escena con la fuerza y credibilidad que da la transformación absoluta.

Enactus, como término, resume el equilibrio entre la energía juvenil y la formalidad que define la organización. Es el resultado de unir tres palabras: Entrepreneurial /Empresarial, Action (acción) y Us (nosotros). De resultas, otro acrónimo pero algo más estilizado que el anterior.

 

El nuevo logotipo se compone de una fumada, por indescifrable, en papiroflexia —telita el vídeo donde explican cómo hacer el símbolo en papel— más una tipografía de palo seco cuya chispa radica en una cuestionable ligadura entre la t y la u, y que además da la sensación de no estar bien equilibrada.

Es sin duda la parte más floja del trabajo, cuyo esfuerzo por dotar a la marca de energía se vuelve inútil.
Bien es verdad que el símbolo podría dar juego en las aplicaciones, pero bebe de un recurso tan manido —las dobleces— que lo interesante de desvanece sin más historia.

Como conjunto supera lo anterior, sin duda. El naming, sin ser  la alegría de la huerta es sonoramente más apropiado —hasta pudiera tener un sentido añadido en español: en acto–. Y el grafismo, dentro de lo insulso, implica un paso adelante coherente y sensato.  

Para una institución del tipo no resulta una propuesta demasiado perdida, sin embargo es de esa clase de trabajos correctos a los que parece faltarles un poco más de gana o un chutazo.

 

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