La Ópera Sídney renueva su identidad con tipografías y animaciones inspiradas en su arquitectura

22/03/16
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La Ópera de Sídney (SOH en sus siglas en Inglés) fue construida en 1973, obra del arquitecto Danés Jørn Utzon, es uno de los edificios más icónicos del mundo y uno de los más representativos del siglo XX.

Entre sus paredes conviven compañías tales como La Ópera Australiana, La Compañía Australiana de Ballet, La Compañía de Teatro de Sidney y La Orquesta Sinfónica de Sidney ofreciendo una media de 1.600 espectáculos al año para una audiencia aproximada esta cerca del 1.000.000 de espectadores (aunque son más de 8.000.000 los que visitan el edificio cada año).

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Nueva tipografía de la marca

Considerando estas apabullantes cifras, se ha decidido hacer frente a un rejuvenecimiento de la identidad corporativa, con el objetivo prioritario de convertir estos visitantes en público de sus espectáculos. El rediseño de la identidad (el símbolo no se ha tocado) ha corrido a cargo de Interbrand Australia, en colaboración con Collider quien se ha hecho cargo de  las animaciones y Studio Laurenz Brunner quien ha creado para el proyecto la tipografía Utzon (partiendo de una Circular).

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El símbolo se mantiene inalterado

Interbrand quería que la gente supiese que aunque el exterior es impresionante, la verdadera magia ocurría en el interior. Por eso crearon el concepto de marca “Shifting Perspectives”, una idea que pretende poner el foco en la cultura y el arte, y ayudar a los visitantes a comprender que hay más en el Sydney Ópera House que simplemente ópera. Crearon así un lenguaje escultural, basado en las formas del propio edificio, que interactuaría con las imágenes y los mensajes de toda la oferta.  

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Animaciones


Collider se encargó de traducir el nuevo lenguaje visual a un sistema integral de animaciones que pudiera ser utilizado en todas las plataformas digitales y canales de la Ópera. Los elementos del movimiento se dibujan sobre las directrices estructurales del icono oficial (la silueta de la Ópera) e imitan muchas de las formas y métodos utilizados en su día por Jørn Utzon.

Como se puede ver en el video superior, a partir de ocho animaciones primarias de esta famosa silueta del edificio se desarrollaron más de 30 animaciones que el equipo de la Ópera podría utilizar en cualquier soporte animado. Además se desarrollaron unas guías de uso que normalizaban todas las transiciones, cortinillas, moscas o sobreimpresiones. 

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Tipografía


Acerca de la tipografía, desde la oficina de Interbrand en Sídney afirman que se inspiraron en la figura del genio Jørn Utzon, cuyo nombre ha servido para la creación de la fuente bautizada como “Utzon” en homenaje al celebre arquitecto.

Basada en un programa de ingeniería creado por el aclamado tipógrafo suizo Laurenz Brunner, "goza de toda la estructura e integridad necesaria para su recreación en la realidad e incluso en impresión 3-D".

La principal característica del proyecto en palabras de Interbrand, ha sido la creación de una acción de InDesign, por la cual cualquier proveedor que trabaje con la Ópera, puede convertir sus propios textos a la tipografía “Utzon” desarrollada para ellos.

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Conclusiones


En conclusión se podría decir que el proyecto se divide en dos, por un lado el proyecto de la creación de animaciones y por otro todo lo que concierne a la nueva tipografía.

En lo que se refiere a las animaciones, éstas giran alrededor del logotipo y de las prominentes cúpulas en forma de vela de la fachada, las cuales aportan una degradación/sombreado perfecto que perfila de forma extraordinaria el tono comunicativo de las animaciones.

En cuanto a la tipografía se aprecia una clara evolución hacia un universo más tridimensional y geométrico, pecando quizás de demasiada voluminosidad y escasa escalabilidad entre caracteres.

Los fondos oscuros se convierten en perfecto aliados ya que son los que mejor acentúan su sofisticación y dinamismo. También cabe destacar las dos formas de presentación posibles; por un lado apareciendo todos los caracteres en mayúsculas donde se aprecia un mayor espaciado e incoherencia, muy al contrario de lo que ocurre cuando figuran todos en minúsculas, quedando representados de una forma más sutil y dinámica.

Al fin y al cabo poco o nada malo se puede decir de este gran ejercicio de re-branding llevado a cabo por Interbrand, Collider y Laurenz Brunner. Ya era hora de que la Ópera de Sídney estableciese propiedad acerca de un nombre y una identidad tan copiada y apropiada por tanta gente ajena a la marca y su filosofía. Este cambio ayuda de forma magnífica a unificar perfectamente la identidad perseguida, a la vez que permite tanto a proveedores como partners mantener inalteradas sus identidades a la hora de las posibles colaboraciones.

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