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Kodak recupera su mítico logo en su último rediseño

25/10/16
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No quisiera ser de la agencia Work-Order (bueno, quizás sí…) y encontrarme en el brete de tener que afrontar el rediseño de una marca tan icónica como Kodak; posiblemente, una de las de mayor carácter del siglo XX. Y mucho menos teniendo en cuenta que el encargo consistía en recuperar el logo clásico creado por Peter J. Oestreich en 1971 y traerlo al siglo XXI. Y también había que renovar la estética general de la marca con el ojo puesto en el pasado, ya que estamos ante un rebranding global y no sólo ante un rediseño de logo.

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Primero, el nombre


Hay algo en lo que creo que estaremos todos de acuerdo (y si no, abajo está el espacio para esos comentarios que tanta vida dan a nuestros artículos): el rediseño de 2006 en el que se sacrificaba la reconocida K de la marca le hizo un flaco favor a Kodak en un momento en que su negocio tradicional se extinguía. La irrupción de la fotografía digital fue un duro golpe para la compañía, que en aquel momento tampoco supo apostar por nuevos productos a tiempo. Pero los han ido desarrollando. Y actualmente, Kodak ofrece desde cámaras de vigilancia casera a consumibles y hardware de impresión, lentes y accesorios fotográficos, digitales o de audio. Todo ello con dos grandes productos estrella. Uno muy de ahora (su smartphone Ektra) y otro muy de siempre (el retorno de las cámaras de Super 8; ¡sí, exactamente!). Así que, bien mirado, en lo que a coherencia se refiere, el rebranding es sólido y consistente.

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Antes

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Después

La primera impresión ante este nuevo logo con el nombre de la marca en vertical es de cautela. (Mi primera impresión fue de rechazo, quiero reconocerlo). La K clásica no es sólo una forma con la inicial de la marca. Representaba también el acto mismo de la fotografía y el universo de la marca: recoger la luz, proyectar la luz. Por tanto, que la palabra “Kodak” saliera del eje central de la K era perfecto. La marca salía y entraba como las líneas que formaban las patas de la K a modo de haces de luz. Soberbio.

Lo primero que se echa en falta, por tanto, es esta lectura. (Y todavía no tengo muy claro que no la eche en falta) Pero poco a poco, la idea de la marca en vertical cuaja. Por primera vez se utilizan las mayúsculas, y la tipografía de palo sequísimo es muy tecnológica. Por otro lado, la misma verticalidad en contraste con las patas de la K crean un campo de profundiad muy contemporáneo. Porque quizás sí que el logo antiguo tuviera sentido proyectándose sobre plano. Porque, bueno, se trataba de una marca de fotografías. ¿Qué puede haber más 2D que una foto? Pero en los tiempos que corren, en la era digital, en el mundo del ciberespacio hay profundidad.

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Evolución del logo

Finalmente, también me ha parecido ver (o quizás he querido verlo) que las letras en vertical en el lateral derecho del icono remiten al agujereado de una película de Super 8. Y teniendo en cuenta que, como decíamos, esta es una de las dos grandes apuestas en productos para los años venideros, me parece encantador que quieran reivindicar que ellos, sin lugar a dudas, inventaron esto de filmar a los de casa, a nuestro entorno, a nuestro día a día. En definitiva, recordarnos que con el Super 8 se popularizó la tecnología fotográfica y nació la documentación cotidiana. Y que Kodak “es” el Super 8. Si nos fijamos en su nueva web o en el diseño de packaging de sus nuevos productos, veremos perfectamente claro que este equilibrio que siempre ha querido tener la marca entre la tecnología y el pop sigue muy presente.

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Antes

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Después

La K


Sacrificarlo fue no un sacrilegio, pero sí una auténtica lástima. No en vano, más de 40 años después de su nacimiento todavía sigue estando en la mente de la mayoría de los consumidores (la propia compañía lo sondeó antes de empezar este rebranding). No sólo por todo lo que apuntaba antes sobre su significado. También porque está cargado de una potencia visual que prácticamente no necesita nada más para ser la mejor identidad visual corporativa posible. Sólo con utilizar sus formas, ya cualquier diseño es Kodak. Simplemente con usar esos colores, ya se está proyectando la marca. (Precisamente hace unos meses preguntábamos a diseñadores de marca qué logo resucitarían, y la respuesta de Matt Atchinson, director de diseño en Saffron fue precisamente Kodak)

Y toda esta identidad, además, tiene connotaciones muy emparentadas con la propia historia de Kodak: con su crecimiento y popularización a lo largo de los años 60; y con su consolidación en los 70 y 80s. Las formas y los colores nos hablan de la primera ola de masificación de la fotografía y el cine domésticos. Y esa ola fue de Kodak. Así que Kodak quiere dejar claro que en esta segunda ola también va a estar. ¡Sonreíd!

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