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Barcelona Televisió se convierte en Betevé y así es su nueva imagen

31/01/17
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La televisión convencional ha desaparecido. Los motivos son muchos pero tal vez se pueden resumir en la imparable evolución tecnológica, los nuevos hábitos de consumo de información y la libertad con la que los públicos eligen los contenidos a través de diferentes dispositivos. Ante esto, los canales de televisión se enfrentan al enorme reto de la reinvención para adaptarse a una nueva realidad cambiante y competitiva. Este es el caso de Barcelona Televisiò, un canal local que ha sufrido un meditado proceso de cambio de la mano de Folch y del que acabamos de conocer su nuevo posicionamiento estratégico e identidad visual.

La mirada imperfecta


BTV es la televisión de la ciudad de Barcelona. Nació en 1989 y ofrece noticias locales y contenidos genéricos. Desde su primera emisión hasta hoy, casi treinta años después, ha cambiado el modo en que consumimos televisión y también lo ha hecho Barcelona que es mucho más que un destino turístico de arquitecturas icónicas y lugares emblemáticos.

Antes

Después 

Barcelona también es una ciudad común, con su rutina y apacible normalidad. En su día a día podemos encontrar belleza y plenitud y este es el concepto en el que se ha inspirado el equipo de Folch, cuyo objetivo ha sido construir la nueva identidad del canal desde la credibilidad para que los habitantes de Barcelona se sientan identificados. Tal y como explica Sergi Vicente, Director de BTV, este proyecto “permitirá que nuestra marca no esté solo asociada a una pantalla de televisión sino también con la versatilidad de una forma transversal y participativa”.

Nueva estrategia, reposionamiento y naming


Cuando una marca de cualquier sector se plantea su reposicionamiento estratégico es porque le acecha una dificultad o porque debe dar un giro para adecuarse a las tendencias del mercado. En el caso de BTV, su problema residía en la drástica pérdida de audiencia –se estima que ha perdido un 45.3% de sus telespectadores desde 2009–. Y, ¿cuáles son los motivos de este continuo desprestigio? Por una parte, y como explicaba al principio de este post, los nuevos hábitos de consumo y, por otra parte, la desventaja de BTV a la hora de competir con otros canales.

Haciendo frente a esta compleja problemática, Barcelona Televisiò se replanteó su estrategia por completo para afrontar el cambio de era. Para ello, se ha creado un nuevo discurso elocuente e ilusionante en el que no tiene cabida la obsolescencia de la televisión y en el que se potencia su transversalidad. Una transversalidad que le permita derribar fronteras e ir más allá de los propios límites de la cuidad de Barcelona. Y, todo ello, se hace realidad y se expresa gracias a una cambio de nombre y a una identidad líquida.

El canal ha apostado por un nuevo naming por el cual deja de llamarse Barcelona Televisió y pasa a ser betevé lo que, desde mi punto de vista, es uno de los mayores aciertos de este proyecto.  En primer lugar, el nuevo nombre elimina la partícula ‘televisión’ para que no se asocie con el formato televisivo clásico y ya obsoleto. Y, en segundo lugar, el nuevo nombre pone sonido al acrónimo que se venía utilizando (BTV) lo que le aporta mayor entidad. Pero tal vez lo más acertado de este nuevo nombre es que se deshace de la palabra ‘Barcelona’ lo que ayuda de forma definitiva a superar el localismo implícito.

Una identidad líquida


Cuando la televisión convencional desaparece y el futuro del sector televisivo pasa por la multiplataforma, es legítimo replantearse la validez de las identidades convencionales en las que el logotipo es el mayor exponente de la compañía. En este nuevo escenario, los lenguajes corporativos clásicos no son suficientes porque la identidad de un canal de televisión vive en entornos no corporativos y coexiste con todo tipo de contenidos.

Por estos motivos, Folch plantea una identidad líquida en la que no sólo se define un nuevo logotipo y sus elementos visuales convencionales –como son un sistema gráfico, una paleta de color o una tipografía–, si no también la dirección de arte global, la paleta de sonidos completa y el tono de comunicación que expresa los valores del canal para que, en cualquier plataforma y dispositivo, se reconozca la personalidad de betevé.

Según explica Sergi Víla, diseñador de Folch, “más que diseñar una identidad, queríamos crear un sistema que, con simplicidad, tuviera un gran impacto y fuera reconocible solo con tipografía y colores”. Con esta motivación, el nuevo logotipo es una apuesta total por la sencillez dado que es exclusivamente tipográfico y con minúsculas, lo muestra “accesibilidad, interacción y usabilidad” (ya sabemos que las mayúsculas son pecado capital en todo lo relacionado con internet).

Respecto a la identidad anterior, se rebaja la intensidad del color rojo con un tono menos agresivo y estridente que, desde Folch, defienden como “más cercano y cálido”. En general, la paleta de color pasa a ser discreta y silenciosa para evitar artificios. Ocurre lo mismo con la tipografía, PX Groteck de Nicolas Eigenheer, a la que se le ha otorgado un protagonismo menor.

El reto de Folch ha sido diseñar una marca que, siendo flexible, pueda percibirse como sólida y reconocerse tanto en solitario como en convivencia con otras submarcas. También se ha trabajado en la animación del logotipo así como en su respuesta en entornos interactivos y responsive dado que betevé vivirá, de ahora en adelante, en todo tipo dispositivos conectados.

Para terminar, se ha diseñado el entorno auditivo de la marca en colaboración con el compositor barcelonés Nil Ciuró que, para este proyecto ha creado un universo sonoro minimalista e innovador. Sin duda, este elemento es fundamental para el canal porque, en este sector, el sonido y la imagen dialogan de forma permanente.

En el proyecto de la nueva identidad de betevé se priorizan las piezas de autopromoción en las que se muestran imágenes de la ciudad de Barcelona a través de 73 barrios. Son fotografías que capturan la esencia de la ciudad y esa “mirada imperfecta” que explicaba al principio. El estilo de estas imágenes es natural, también sin artificios, para hacer partícipes a los habitantes de Barcelona de todo aquello que define el entorno y la vida cotidiana su ciudad.

Todas estas imágenes y pósters han sido realizados por Leo García Mendez que ha trabajado en un banco de imágenes compuesto por 2800 fotografías. Además, la dirección de arte y diseño es de Folch, mientras que las ráfagas que se han creado en colaboración con Goroka (contenido) y Norte (motion). 

Diseño con contenido, contenido y contenido


La sencillez gráfica con la que se ha enfocado este proyecto tiene su justificación en el nuevo planteamiento de betevé: un canal que, para sobrevivir, ha interiorizado las tendencias de comunicación y, sobre todo, ha permitido que el contenido sea el protagonista principal.

Para ello, Folch ha creado en una identidad relativamente neutra que refleja la vida cotidiana de Barcelona. Y para conseguir este objetivo, se ha optado por eliminar todos los artificios gráficos y ceder protagonismo a los contenidos ­que son, y siempre serán, lo que más valor aporte a un canal –y, por extensión, a muchas marcas–.

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