Atipus propone una identidad para Poble Espanyol Barcelona

Con motivo de la Exposición Internacional de 1929, celebrada en Barcelona, se creó un conjunto de edificaciones representativas de la arquitectura española que funcionaría como pabellón del Pueblo Español (Poble Espanyol) para este evento.
El recinto fue ideado por el arquitecto Puig y Cadafalch y ejecutada por los arquitectos Ramon Reventós y Francesc Folguera y los artistas Xavier Nogués y Miquel Utrillo. Tuvo tanto éxito que tras la finalización de la exposición se decidió conservarlo.

El conjunto de edificaciones es una síntesis, una amalgama de construcciones que evoca a los distintos estilos del paisaje arquitectónico de la España de aquel entonces.

Actualmente Poble Espanyol funciona como museo, donde uno puede visitar algunas de esas 117 edificaciones a escala que se llegaron a realizar para la Exposición Internacional.

El estudio catalán Atipus (http://www.atipus.com/) ha desarrollado una propuesta para el rediseño de la identidad del museo que, aunque no ha sido aceptada, nos enseñan en la red.
La propuesta es también una síntesis de estilos, o más bien de formas, que se van combinando para ir generando diferentes composiciones.
A partir de unas formas sencillas, con colores y texturas también básicos, van componiendo el espacio de las distintas aplicaciones, con esta combinación de figuras geométricas como tema central y con los datos fluyendo alrededor.

El diseño se completa con el logotipo en una tipografía de corte muy geométrico y una tipo clásica para la información extra. Una fórmula poco arriesgada y muy manida pero apuesta segura.

La imagen gana cuando se presentan únicamente dos figuras, como en distintas aplicaciones que podemos ver. Y quizá pierde energía cuando las formas se multiplican.

La identidad respira años 80 y escuela de San Francisco, de aquellas composiciones intensas por el color y la forma.
Hay mucho riesgo en la mezcla de referentes: la arquitectura en tiempos de Primo de Rivera y este diseño californiano surgido del Nuevo Estilo Internacional de Sottsass y compañía.
El remix, aunque tiene su gracia (es una vuelta bien desarrollada formalmente), resulta muy forzado y dice poco en conjunto.
Me parece que el resultado no es suficiente para representar la riqueza del recinto, que da para mucho más que lo que vemos.

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