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Así es la identidad visual del museo que honra la vida y obra de Hopper

21/02/18
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El diseño de la identidad de una entidad cultural siempre es un proyecto al que damos la bienvenida con entusiasmo. Tal vez sea por el hecho de que detrás no hay una marca comercial y, en la mayoría de los casos, resultan trabajos con un fin más elevado. Este es el caso del rediseño de la identidad de Edward Hopper House, una institución sin ánimo de lucro que nace para celebrar la vida y la obra de un pintor americano que ocupa un lugar importante en la historia del arte moderno. 

Un rediseño inspirado en Hopper

El proyecto, desarrollado por los neoyorkinos de Carbone Smolan Agency, ha consistido en el rediseño de la identidad de Edward Hopper House buscando actualizar su lenguaje gráfico y también, explicar al público su nuevo posicionamiento como centro de estudios de la obra de Hopper. 

Antes

Después 

En general, todo el trabajo se inspira en la obra y el tiempo del pintor. Por una parte, se ha elegido la tipografía Estilo para evocar el movimiento Art Déco de los años 30, momento en que el pintor se consagró ante la crítica. Por otra parte, el universo cromático de la nueva identidad está directamente conectado con la obra de Hopper. Los diseñadores han tomado como referencia cinco de sus cuadros –Morning Sun, Nighthawks, Automat, Room in Brooklyn y Chop Suey– para estructurar una paleta amplia compuesta por tonos verdes, azulados y rojizos. 

Aunque el nuevo logotipo es tipográfico, resulta robusto y atractivo. Y, el nuevo estilo visual, elimina cualquier recurso gráfico más allá del color. De esta manera, se otorga todo el protagonismo al trabajo del pintor, a su pincelada y a su forma de ver el mundo. De ahí que las diversas aplicaciones de la marca resulten tan sencillas y claras y, cuando estos recursos conviven con los cuadros de Hopper, permiten percibir la estudiada geometría de sus cuadros o el realismo de sus escenas. 

Salvar un museo

Edward Hopper House se encuentra en Nyack –New York–. Es la casa que construyó su abuelo y el lugar donde nació el pintor. Cuando Hopper murió, se decidió demoler el edificio, pero los habitantes del pueblo lo restauraron de forma desinteresada para salvar esta parte de su legado. Y lo consiguieron. Desde 1971 es un edificio protegido, centro de estudios y museo, una institución sin ánimo de lucro que guarda el legado de Hopper. Porque, aunque su obra viaja por todo el mundo y está expuesta en los museos más importantes, este lugar guarda sus orígenes.

Aunque su nueva identidad se puede percibir como simple, lo cierto es que es adecuada para el humilde planteamiento del museo. También está diseñada para potenciar el cromatismo que caracterizó a Hopper, para evocar el tiempo en que vivió el pintor y para representar la sencillez de Nyack, el pueblo donde nació.

 

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